'Manita' al horno
Estreno sencillo bajo un calor bochornoso en Peraladacánticos y pancartas


Se trataba de estirar las piernas, calibrar fuerzas y ver cómo había asimilado el equipo los conceptos de la primera semana de preparación. Pese a que el rival era cuatro categorías inferior (Primera Catalana), Márquez apostó por el deseado 4-3-3 y se gustaron. Con Óscar Sielva como único pivote y demostrando el porqué de la apuesta (increíble en el corte, la anticipación y buscando siempre el mejor camino para el pase... ¡y con sólo 16 años!), Iván de la Peña y Coro cerraban los interiores para lanzar a la delantera blanca: Luis García, Valdo y Callejón. Los dos primeros estuvieron acertados, desplegándose constatemente por las bandas; el nuevo delantero, peleó con intención y vio como el árbitro le anulaba un gol legal.
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La segunda parte fue más de lo mismo y dejó aún mejores sensaciones. Rufete tuvo opciones de llegar hasta la línea de fondo, después de haberse estrenado en el partido, al igual que Jonathan: el delantero sabe que está subido en el último tren y ahora tiene que decidirse si quiere billete de primera clase o bien turista.
Fue una manita al horno, pero el equipo se impuso sin problemas al bochorno. Peralada degustó el atrevido planteamiento de Márquez. El Espanyol enterró el aburrido 4-2-3-1 y abre los ojos a un nuevo estilo de vida. El viernes, en Palamós, segunda prueba.



