Paraguay defenderá el título ante los nigerianos
Su partido con Chile fue suspendido (84') por una bronca

En la semifinal suramericana de ayer hubo dos papeles distintos. Estuvo Paraguay, que desempeño su función de equipo experto, gran manejador del partido. Por el otro lado se pudo ver a Chile, que hizo de inexperto. Pareció ese jovencito impetuoso que en una terracita de verano va a hablar con esa morena que le ha llamado la atención. Lo hizo bien, pero la inexperiencia le hizo fallar y se marchó sin el teléfono de la chica, esperando que le llamase. No llamó. Y es que los paraguayos supieron llevar a su terreno el partido hasta que llegó el viento que desató la tempestad: la expulsión de Azocan. El árbitro echó al chileno y se produjo una tángana que motivo la suspensión del choque a falta de seis minutos para llegar a los noventa reglamentarios. El choque fue dado por terminado.
Pero la gran figura de esta semifinal fue Crispín Benítez que anotó los dos goles de su equipo. El segundo de ellos, precioso: el guaraní se marchó de cuatro contrarios, plantándose solo delante del portero. Definió sin problemas. Chile asedió a la albirroja como pudo. Que fue a base de balón parado. El entramado defensivo de la guaraní está tan extremadamente cuidado que entrar por ese muro se antoja muy difícil. Así, la única forma de penetrar era mediante lanzamientos a pelota parada. Los zagueros paraguayos lo pasaron mal en esas ocasiones, pero Enciso estuvo seguro por alto y abortó todas las tentativas.
La otra semifinal tuvo poca historia. En veinte minutos se acabó gracias a la gran actuación de Miracle, que anotó un doblete. Los nigerianos maniataron a su rival y en el minuto 23 el resultado ya era de 0-3. La remonatada se antojaba difícil, y al final no pudo ser. Nigeria acunó el encuentro y lo durmió. Debió pensar en reservar fuerzas para el partido ante Paraguay de la final.
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Partido definitivo.
El próximo domingo se jugará la final. Paraguay disputará su tercera consecutiva e intentará revalidar, también por tercera vez, el título. No será fácil. En el Antiguo Canódromo se verán las caras dos estilos distintos. El aguerrido y correoso de los guaraníes contra el de seda, de toque y despliegue físico de los nigerianos. Si estos juegan al nivel que han demostrado durante todo el campeonato, los suramericanos se las verán y desearán para alzar la copa. El espectáculo está servido.




