Fútbol | VI Mundialito de la Inmigración

Jan cambió el baloncesto por el fútbol del Mundialito

El sueco jugó la Liga Universitaria de EE UU con Georgia

<b>EL '15' DE GEORGIA. </b>Jan Goscinski posa en la calle Alcalá enfundado en la camiseta de Georgia, el equipo en el que jugó en la 93-94.
Juan Casáñez
Diario AS
Actualizado a

Jan Goscinski recibió un día de 1993 una llamada. Era una de las oportunidades de su vida. Era su ocasión para ir a jugar al baloncesto a Estados Unidos, la meca de este deporte. Y además lo hizo en la Liga Universitaria. Ahora, ha cambiado la canasta por disputar el Mundialito con Escandinavia. Este sueco, de 33 años, había tenido la difícil tesitura de elegir entre sus dos deportes favoritos. "Cuando tenía seis años jugaba a ambos deportes. Me encantaba. Sin embargo, a los 15 años tuve que elegir. Me decante por el baloncesto", reconoce.

De esta forma, Jan tenía la espinita del fútbol clavada muy dentro. Su pasión también había nacido con los pies, pero la necesidad de tomar una decisión hizo que se esfumara lo del balompié. Visto lo visto, a lo mejor hubiera sido mejor dedicarme al fútbol. Se gana más como futbolista", asegura con una sonrisa de pícaro.

Pero él vivió un sueño, el de aterrizar en Norteamérica y disputar uno de los deportes mayoritarios allí. Creció como jugador en el Upsala Basket sueco, pero en 1993 decidió embarcarse en la aventura. "Me llamaron ofreciéndome una beca y no lo dudé. Allí todo es a lo grande. Tuve la suerte de jugar partidos ante más de 20.000 personas. Aquel año fue inolvidable. La Liga Universitaria es casi más importante que la NBA".

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Tras su paso por el baloncesto estadounidense decidió volver al Upsala. "Estuve hasta el 2001 como profesional y llegué a jugar en la Sub-22". Logró ser el capitán de su equipo los últimos cuatro años y participó con la selección sueca en el Campeonato de los Países Nórdicos.

Hace dos años llegó a España para hacer un máster y le ofrecieron la posibilidad de incorporarse al equipo de Escandinavia que participa en el Mundialito." Les dije que hacía diez años que no jugaba al fútbol. No sabía cómo me encontraría, pero me encanta y no lo dudé. En la parte física estoy muy bien, pero quizá he perdido algo de toque. Aunque tengo una gran visión de juego, quizá herencia del baloncesto", reconoce entre risas. Ahora, se ha afincado en España y trabaja en Vivendi Games.

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