Arriaga: "Por fin vuelvo a disfrutar del fútbol"
Asume la ocasión perdida en Bilbao y levanta el vuelo en Jaén

El pequeño siempre tiene peligro en el área". Así definía Jupp Heynckes a Joseba Arriaga, un futbolista que parecía destinado a hacer una brillante carrera en el Athletic, pero que se fue diluyendo poco a poco y terminó haciendo las maletas para marcharse de Lezama antes de lo previsto. Ya queda poco de aquel chaval que se fue a buscar las habichuelas fuera de su nido primigenio. Arriaga ha madurado: tiene una hija, un amplio recorrido por el fútbol español y se vuelve a sentir "importante" en el Jaén, equipo de la Segunda División B en el que recaló hace un año tras jugar sin suerte en Eibar y Las Palmas.
Arriaga fue víctima de los clichés que lastran a los jugadores como él: "pequeño y rápido a la banda". En realidad, el de Ermua no es un futbolista para pegarse a la cal, sino que multiplica su peligro cuando sobrevuela el área. Pero estaban Yeste, venía Llorente... Tampoco le ayudó que Ernesto Valverde no confiase en él. Sin embargo, el delantero no culpa a los entrenadores de su bajo rendimiento: "Con Valverde, pasé de jugar un año a no contar tanto, pero yo no lo estaba haciendo nada bien y, además, terminamos quintos".
Ha tenido que ser un viejo conocido para él, Carlos Terrazas, quien le saque de nuevo chispas. El ex del Bilbao Athletic y ahora técnico y mánager del Jaén ha inyectado la confianza necesaria en el vizcaíno para que vuelva a marcar. Este año han sido cinco goles más unas cuantas asistencias, aún lejos de los 15 que anotó con el Bilbao Athletic en su mejor temporada realizadora.
Compañero conocido.
Curiosamente, la próxima campaña Arriaga ejercerá de anfitrión de otra de las que fueran promesas rojiblancas, Aritz Solabarrieta, quien tras dos años en las filas del Atlético B probará fortuna en el conjunto jiennense. El propio Arriaga fue quien animó al ondarrutarra, más interesado en jugar que "en lo económico".
Tras su fulgurante debut como león, con aquel partidazo en Anoeta en el maldito día del partido del positivo de Gurpegi, llegaron los elogios para Arriaga. Finalmente, el pequeño atacante disputó 56 partidos en cuatro temporadas con el Athletic, anotando tres goles, y con un rendimiento descendente.
Recuerda esa época del Athletic como algo muy lejano, una etapa "de vacas flacas" en la que Jupp Heynckes y Ernesto Valverde apostaron por la cantera "al no haber fichajes". Sus apariciones en el once fueron haciéndose cada vez más esporádicas, y recaló en Ipurua.
Como el de Ermua explica, salir de Bilbao, una ciudad donde todo tiene una gran repercusión, y llegar a Eibar fue extraño: "Lo primero que cambia es el seguimiento, el Eibar es más humilde, apenas va gente al campo y ahora valoro más el apoyo de la gente". Arriaga no guarda un buen recuerdo de su año en el club armero, que dejó por jugar en Las Palmas. Tras concluir su primera temporada canaria, viajó a Bilbao a asistir al nacimiento de su hija, y a la vuelta le comunicaron que el club no contaba con él.¡Menudo regalo! Sin tiempo para buscarse algo, terminó en el Real Jaén.
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Y es que la línea que separa el éxito y el fracaso en el fútbol es muy fina. Los ejemplos son numerosos: Arriaga acudía con asiduidad a las convocatorias de la Sub 21, donde compartía delantera con Javier Portillo. A su vez, éste dejaba al Guaje Villa, entonces en el Sporting, en el banco. De aquella quinta, guarda gran relación con Reina.
Prefiere no pronosticar qué le deparará su futuro. Piensa que le quedan "años de fútbol", en los que intentará sacar lo mejor de sí mismo y recuperar "el nivel de antes". Suerte.



