IV Mundialito de la Inmigraciónº | Bronca en Cotorruelo

El Paraguay-Perú fue suspendido por una pelea

Los cruces de cuartos, a expensas del fallo del Comité

<b>DOBLETE. </b>Kone Lacine marcó dos tantos en su partido ante la selección de Uruguay.
Maite Martín
Redactora de la Sección de Fútbol
Redactora de fútbol del Diario AS desde 2007 y licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. El fútbol modesto y las historias que esconde son su pasión. Por eso el Rayo la atrapó y el deporte paralímpico la enamoró.
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Los nervios por pasar a cuartos saltaron de las gradas al terreno de juego y las tánganas fueron una constante en una jornada donde el precio del error se saldaba con un caro peaje: el adiós al Mundialito.

Uruguay comenzó dominando, tocando y golpeó primero. El gol revolucionó el banquillo africano y algunos futbolistas intervinieron para apaciguar los ánimos del técnico africano Zou Desire, que fue expulsado. Ese constante trasiego de jugadores dentro y fuera del campo, indignó al entrenador uruguayo Américo López: "Nosotros tenemos la fama de provocadores, pero los equipos africanos siempre nos buscan. Tendrían que asumir para qué es el torneo". Kone Lacine hizo diana en dos ocasiones, pero los esfuerzos de Uruguay dieron su fruto.

La chispa también prendió en el campo anexo y el colegiado tuvo que suspender el Paraguay-Perú por una gran tángana. Paraguay aprovechó que Perú se paró esperando a que Paraguay echara el balón fuera, al tener a uno de sus jugadores tendido en el suelo, pero continuó la jugada logrando el 2-0. Esta suspensión aplazará a esta tarde la asignación de los emparejamientos de cuartos, por lo que sólo tendrán asegurada su plaza los primeros de cada grupo: Angola, Senegal, Chile, Bolivia y Nigeria. Mientras que Paraguay, sería la mayor afectada.

Honduras y Cabo Verde lucharon por entrar como uno de los mejores segundos, pero el travesaño y sendos porteros evitaron que el marcador se inaugurara hasta el tramo final del encuentro.

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Y por la tarde, con la Roja

La euforia y el colorido corrieron a cargo de la hinchada de Costa de Marfil, que repetía entre palmas y timbales, su intención de enfundarse en la Roja tras el partido aunque había quién ya la vestía. Pasión que no coartó ni el calor.

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