Todo un país ante la pantalla
Numerosas ciudades promocionaron seguir el partido en la calle

Apenas transeúntes, apenas coches. Nadie quería perdérselo. El Alemania-España detuvo todas las rutinas. Aparte de Colón, Madrid, el otro gran escenario para seguirlo estaba en Zaragoza, en el recinto de la Expo, donde se repartieron 20.000 banderas. En Móstoles hubo pantalla gigante en la plaza del Ayuntamiento; en Alicante, pantalla de 30 metros en la playa de El Postiguet; en Reus (Tarragona) los que acudieron al concierto de Manolo García vieron el partido en una pantalla en el escenario; lo mismo pasó con los que fueron a ver el de El Canto del Loco en León. En Tuilla, Langreo, el pueblo de Villa, también hubo pantalla gigante; y en el Palacio de Deportes de Logroño, así como en el Centro Insular de Deportes de Gran Canaria, y en Valencia y en Sevilla y en Valladolid y en Elche y en Toledo y en Melilla. Y es que España se paralizó a las 20:45. A esa hora sólo existía una cosa: la final de España.



