Problemas: las distancias y el frío

Pese a que cada vez son más los jugadores que se decantan por jugar en Rusia ante las grandes cantidades de dinero que se ofrecen en los diversos contratos, hay varios inconvenientes que pueden ser un freno a la hora de iniciar la aventura rusa en un club.

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Una de ellas, la más considerable, es que el calendario del campeonato es diferente al del resto de ligas de Europa. A causa del fuerte invierno que se vive en el país, el torneo se desarrolla según el año natural, de febrero a octubre, por lo que el parón entre temporada y temporada se produce en invierno y no en verano. La temperatura media invernal en algunas zonas del país es de casi 30 grados centígrados negativos, lo que obliga a que no haya fútbol durante esa época y se necesite el descanso.

Otro de los grandes inconvenientes es que Rusia es un país enorme y que hay distancias kilométricas entre varias ciudades. Por ejemplo, un equipo de Moscú que juegue ante el Luch Energy de Vladivostok tendrá que recorrer 6.410 kilómetros de avión, es decir, unas siete horas. El Tom, de Tomsk, en plena Siberia, también queda muy a desmano para el resto de clubes del oeste.

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