El fútbol de Rusia ya es el quinto más rico de Europa
Rusia, rival esta noche de España, ya puede presumir de gran campeonato. Una prueba es que 22 de sus 23 jugadores juegan en la liga doméstica. Un torneo cada vez más fuerte por el dinero procedente del petróleo y que ha servido para que el CSKA (05) y el Zenit (08) ganen la UEFA.

Gazprom, VNK, Sibneft, Lukoil, Fedcom, Yaroslvavl o DalSyvaz son sólo algunas de las compañías petrolíferas y del gas que han revolucionado el fútbol ruso. Su entrada en los diferentes e históricos clubes ha regado de dinero las arcas de todos ellos, lo que ha servido para disparar el nivel deportivo de una liga históricamente anclada en un segundo plano. Entre todas estas empresas han situado el campeonato ruso en el quinto puesto de Europa en cuanto a nivel de riqueza, sólo por detrás de potencias como Inglaterra, España, Italia y Francia.
Ya no es raro ver a un brasileño, argentino, camerunés o hasta coreano defender el escudo de los diferentes clubes, la mayoría de ellos surgidos según los diversos gremios tras la Revolución Rusa de octubre de 1917. El Lokomotiv era el equipo del Ministerio de Transportes, el Dinamo el de la Policía, el CSKA el del Ejército, el Spartak el de la Cooperativa Agrícola. Y así los demás.
Aires nuevos. Lejos de aquel romanticismo, hoy en día el Zenit blinda a su estrella Arshavin con 2,7 millones de ficha anual y el Rubin Kazan se gasta 20 millones en fichajes, cifras importantes y que hablan del auge económico que viven las diferentes entidades.
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Quizá el mejor ejemplo sea el Zenit. Surgido en 1994 como continuación de un mítico club de Leningrado cuyos orígenes están en la Fábrica de Metal, la aportación de Gazprom desde diciembre de 2005 ha sido decisiva. El técnico Advocaat y bastantes internacionales fichados a golpe de talonario como Tymoschuk (15), Fatih, (7,5), Domínguez (7) y Lombaerts (4) trajeron consigo los ansiados títulos, los últimos de ellos la Liga y la Copa de la UEFA de esta misma temporada. El siguiente reto de la multinacional de gas ha sido jubilar el vetusto estadio Petrovsky, con capacidad para 21.500 espectadores, y construir uno nuevo para 62.000, el Gazprom Arena, cuyo coste rondará los 100 millones.
El club pionero en abrir sus puertas a los cantos de sirena del petróleo fue el CSKA, bajo el dominio de Sibneft y de Abramovich desde principios de siglo, aunque el máximo mandatario del Chelsea vendiera su participación años después. Lukoil, en el Spartak, Fedcom, en el Dinamo, VNK, en el Tom Tomsk, o JSC, en el Amkar, se unieron después. Juguetes en manos de Medvedev, Chervichenko, Fedorychev o Fedun, los magnates que han hecho del fútbol ruso un grifo de oro.



