Ernesto Bello

"Ganar cada día 10-0 no forma al jugador"

Coruñés de 47 años, Ernesto Bello trabajaba en una fábrica de armas y ha pasado a dirigir la cantera del Zaragoza. Apenas conoce el fútbol aragonés, por ahora, y su discurso (integrador y prudente) deja entrever a un hombre llano que ha vivido este deporte siempre "a pie de campo".

Mario Ornat
Actualizado a

¿Qué atrae a Ernesto Bello para dejar su trabajo en La Coruña y venir al Zaragoza?

Recibí una llamada de Agapito Iglesias hablándome de un proyecto deportivo que me resultó muy atrayente. Aragón es una comunidad grande y Zaragoza posee una dimensión económica muy importante. Y sobre todo me atrajo la ilusión con la que me hablaron tanto Agapito como Eduardo Bandrés.

¿Y cómo llega Agapito Iglesias hasta Ernesto Bello?

La verdad es que no lo sé. Algunas personas me dijeron que había preguntado por mí, pero ignoro cuál fue el vínculo...

¿Y no se lo ha preguntado?

No. (Risas) A veces es por algún agente, algún entrenador... Yo conozco algo de vista a Marcelino, hablamos en alguna ocasión cuando él dirigía al Sporting. Pero nada más.

¿Tiene referencias sobre cómo es el fútbol aragonés?

Pocas. A partir de mi fichaje empecé a recopilar información para conocer su idiosincrasia. Las recetas a aplicar no siempre son iguales, no valen las mismas en todos los lados, así que estos primeros meses tendré que observar, mirar mucho, apoyarme en mis colaboradores, ver cómo es el club y cómo nos movemos en todos los ámbitos: después veremos cosas que están muy bien hechas y puede que otras que, entre todos, aportando mis ideas pero con la colaboración general, se puedan mejorar. Seguro que hay muchas cosas que nos valen. Esto no es un solar: aquí hay un trabajo muy importante de mucha gente y de muchos años. A lo mejor yo traigo ideas que luego vemos que aquí son irrealizables... En el fútbol base está todo inventado, sólo hay que trabajar y echar muchas horas a pie de campo.

¿Cómo va afrontar la toma de decisiones en cuanto a nombres concretos o estructuras en la Ciudad Deportiva?

De momento voy a apoyarme mucho en las personas del club. A lo mejor hay que tomar alguna decisión concreta, mover a uno u otro, pero en general voy a mirar y observar. Tengo que fiarme, no puedo llegar nuevo a un sitio con la espada por delante.

Y desde La Coruña, ¿qué impresión le causaba la cantera del Real Zaragoza?

Hacer una valoración desde fuera es difícil. Los futbolistas a los que conozco de la base del Real Zaragoza los conocí en campeonatos de España de selecciones territoriales, sub-14, sub-16, sub-18... y siempre tuvo buenos jugadores, de calidad. Creo que busca ese valor.

¿Cree en que en que hay biotipos en el fútbol? ¿Que en cada lugar sale un tipo de jugador?

Hay que universalizar al futbolista porque, por suerte o por desgracia, la mayoría no se van a poder desarrollar en su propia comunidad. Sobre todo tenemos que hacer jugadores competitivos. Los filiales deben generar futbolistas y equipos de calidad, con jugadores competitivos. Abajo, el resultado ha de importar menos. Debemos dotar a nuestros jugadores de medios y conocimientos para ser competitivos, porque en el fútbol de hoy sin eso no llegas, aunque tengas mucha calidad. Los clubes traen de fuera los jugadores principales, los nueves, los mediocentros creativos... Y desde casa se aportan los laterales, los centrales, que son futbolistas de más fácil construcción. La gente del fútbol base debemos pensar que no todos pueden llegar al primer equipo, pero sí que hay que hacer futbolistas que, como Lafita, puedan salir a la Liga.

Pero la gente percibe como un cierto fracaso que un jugador como Lafita, por ejemplo, explote en el Deportivo mientras el Zaragoza desciende...

Lo conozco bien del Deportivo, claro. Es un jugador de muchísima calidad y talento, pero hay que mirar cuál era la configuración de cada una de las dos plantillas... Todos creíamos que el Zaragoza estaba para objetivos mucho más altos. Hoy en día, jugar en la punta del Zaragoza está muy caro. En el fondo, la salida de Lafita ha terminado siendo positiva para él y para el club, que ahora tiene a un jugador más hecho, cuyo precio ha subido y al que puede devolver a su disciplina ahora.

El Zaragoza lo quiere recuperar y el Deportivo, quedárselo.

Es lógico por las dos partes. Y es bueno para el Zaragoza y para el jugador.

Hablaba de competir. El Zaragoza tiende a concentrar a los mejores jugadores de Aragón en sus equipos...

Como hace todo el mundo...

Pero, ¿se compite así? Hay quien piensa que no tiene sentido ganar 10-0 cada semana

Eso es muy perjudicial para un futbolista. Habrá que buscar fórmulas para que no ocurra. A ver, debemos ser rigurosos y no hablar por hablar: el Zaragoza, en Aragón, tiene la obligación moral de ganar, de demostrar que es el primer equipo de la ciudad y de la Comunidad. Pero hay formas y formas de ganar. Se puede quedar campeón de Liga avasallando a todo el mundo o perdiendo cinco partidos. Lo primero no tiene ningún beneficio para la formación de un jugador. ¿Cómo se puede perder? Pues a lo mejor jugando con tres infantiles en el equipo cadete, o subiendo a algún juvenil cuatro partidos al Universidad... Después de pasarse años goleando, ahí es dónde los chicos van a descubrir la verdad del fútbol. Hace años, los cadetes del Real Zaragoza quedaron campeones de España. En tres años ya nadie se acuerda de eso. De lo que sí se acuerda la gente es de los últimos cinco jugadores de la cantera que llegaron al primer equipo. Eso es lo que tiene valor.

Pero los primeros que quieren ganar son los entrenadores.

El Zaragoza tiene que ganar sus Ligas, claro, pero hay mil fórmulas. A los técnicos de cantera no nos puede dar miedo ni preocupar el qué dirán, qué piense un medio de comunicación o un padre que quieran ganar 15-0. Hay que seguir el parámetro de la formación y definir el estilo de futbolista y el juego que queremos. Para eso tenemos que estar los órganos de control por encima. Alguien tiene que marcar una filosofía y todos tenemos que apostar por ella, desde el consejero delegado hasta el utilero. Aquí no puede haber protagonismos. Y si el cadete pierde, le tiene que doler también al entrenador del juvenil, porque pierde el proyecto.

La impresión general sobre la cantera del Zaragoza es la de un club que genera futbolistas internacionales en todas las categorías, pero que se pierden en el salto a la élite.

Pero analicemos la Primera División: 20 equipos, 500 jugadores, 250 extranjeros, más los españoles que se fichan... No hay más que echar números. ¿Qué entrenador pone a un delantero de Tercera División por Oliveira, Diego Milito o Sergio García?

Ahora se toman las canteras del Espanyol, el Villarreal y el Sevilla. ¿Sirven de referencia?

Creo que son poco significativos. Con todos los respetos, lo del Villarreal es una apuesta económica. Yo conozco a su responsable: tienen una residencia de ciento y pico jugadores foráneos porque en Villarreal no hay niños y Castellón es pequeño. Me lo decía él. Con una red de 35 ojeadores por España y un presupuesto enorme de cantera, ya me dirás... El Espanyol saca muy buenos jugadores, algunos incluso mejores que los del Barcelona con el hándicap que tienen en la ciudad, pero también dedican una partida presupuestaria altísima. Respecto al Sevilla, lo conozco por las referencias de Caparrós, con el que hablaba mucho: y él me decía que sí, que lo hacen bien, es verdad, pero que Sevilla es una ciudad de dos millones de habitantes. Y Andalucía, una comunidad enorme. En la cantidad está la calidad. Los booms de Sergio Ramos, de Reyes, de Navas o Capel generan una corriente enorme de ilusión. También influyen las condiciones sociales. A mayor comodidad, menos ilusión por salir. Pero el que tiene problemas económicos, en cuanto ve una rendija por la que colarse va como un tiro.

Al hilo de eso, se empieza a decir que hay jóvenes que prefieren jugar en un Liga Nacional y tener tiempo libre para salir y divertirse que subir a un División de Honor, con los viajes y la exigencia que supone.

Eso pasa, claro que pasa. Pero creo que los grandes culpables no son los chicos, son los padres. No hay que ser ese padre que se comporta como las madres de las artistas, pero sí que hay que decirles a los jóvenes que si quieren el fútbol, implica un sacrificio para llegar.

Padres e hijos... el tema.

Nuestro psicólogo en el Deportivo hizo un trabajo muy bueno en ese sentido. Teníamos una reunión con los padres al principio de la temporada, y aquí intentaré hacerlo, para que todos tuviéramos claros los objetivos. También les marcábamos algunas pautas recomendables de comportamiento en la familia y seguíamos mucho esas situaciones con el psicólogo. Todo eso ha funcionado muy bien.

¿Y qué panorama genera la coincidencia de dos clubes aragoneses en Segunda?

Es un pelotazo. En Galicia llegamos a tener tres equipos en Primera (Deportivo, Celta y Compostela) y dos en Segunda (Pontevedra y Racing de Ferrol): eso provoca un boom y le da a la comunidad una indudable calidad futbolística.

La última gran corriente de jugadores hasta el primer equipo la posibilitó el anterior descenso a Segunda del Zaragoza...

Se puede arriesgar un poco más. No es igual hacer una plantilla para la UEFA que para ascender a Primera División.

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