Los seguimientos del partido
El estadio gritó "Güiza, Güiza" por su fe y marcó el gol de la rabia
Ejemplar Güiza en su comportamiento en el campo. Fue tomándole el pulso al partido con esa astucia propia del goleador. Con olfato, intuición, constancia y fe en sus posibilidades. El Pichichi de la Liga pecó de ansiedad en el primer tiempo, agobiado por la necesidad personal de gustar y de dejar su sello. Cometió, incluso, un error al bajar a recuperar un balón con más ímpetu del deseado y provocar la falta que valió el 1-0 de Grecia.
Pero Güiza sabía que podía liarla. No perdió nunca la fe, ni cuando en plena ebullición de juego, con Cazorla y Xabi dándole balones de gol, fallaba una y otra vez. El estadio coreaba "Güiza, Güiza" para premiar su valor, su rabia transmitida en cada gesto. En una acción inteligente dejó el balón muerto a De la Red en el área para que enchufara el 1-1.
Pero no le bastaba con eso. Güiza quería cumplir el sueño de marcar en una Eurocopa. Y lo hizo, a muy poco del final, ganando la espalda al central para rematar de cabeza a bocajarro. Golazo, victoria, entusiasmo general y llanto emocionado del delantero, premiado por ser así, tan fiero, tan ambicioso. El arquero lanzó su flecha al cielo austríaco.
Charisteas. Dejó la huella de un buen nueve, con un soberbio tanto de cabeza
El griego es un '9' de los de libro. Fino, alto, buen rematador de cabeza, ágil de piernas y comprometido. Nunca se escondió y trabajó arriba y abajo, dejando la huella de un buen futbolista. Puso su firma en el minuto 41, cuando entró sin marcaje a rematar un saque de falta de Karagounis. Charisteas hizo un desmarque inteligente, engañando a De la Red, para saltar con elegancia y un estilo perfecto, marcando los tiempos en un cabezazo imparable para Pepe Reina.
Noticias relacionadas
Lo cierto es que Albiol le tuvo bien tomada la medida los primeros veinticinco minutos. Charisteas tuvo que bajar mucho al centro del campo para buscar balones, ya que no participaba en el juego. Poco a poco se fue entonando, sacando a los defensas de su zona y creando jugadas con evidente inteligencia.
Charisteas dispuso de más ocasiones para marcar, sobre todo en una acción sorteando a Reina, pero el poste lo impidió. Fue, en realidad, el mayor peligro de una Grecia que buscó siempre como mejor recurso las faltas para poner el balón en la cabeza de este ariete que mereció el aprobado por calidad y constancia. Su gol fue lo más vistoso de Grecia.



