La espina clavada de Javi García

Javi García ha decidido apostar por sí mismo, por su fútbol, y eso me gusta. Lo fácil hubiera sido saltar de Osasuna a otro equipo, pero ha decidido quedarse en el Madrid. Y es que en su cabeza y, sobre todo, en su corazón tiene una espina clavada que quiere sacarse este año. Capello le dio el caramelito de contar con él al principio de la temporada 2006. Quedaba bien de cara a la galería aquello de tener a un chaval que había sido una de las estrellas en el Europeo Sub-19 que ganó España ese verano. Luego se olvidó de que existía y la consecuencia de ese olvido provocó la venta del chaval a Osasuna, aunque con opción de recompra. Javi García vuelve a estar en el club y ahora ya no quiere marcharse. Pretende demostrarse a sí mismo que vale para jugar de blanco. Un día soñó que triunfaba en el Madrid y quiere alcanzar ese sueño. Es consciente de que no es buen momento para la cantera (ha visto lo poco que ha jugado Soldado), pero está dispuesto a tirar de golpe esa puerta cerrada a cal y canto que da paso al primer equipo. Han venido a por él Betis y Racing y su respuesta ha sido siempre no. Le engrandece como persona que prefiera perder dinero y minutos de juego por apostar por el Madrid. Lo tiene todo en sus manos. Si convence a Schuster, habrá que tenerle muy en cuenta.



