La reventa multiplica por 10 el precio de las entradas
Locura en Gijón ante el encuentro en el que puede subir

En Asturias aumenta la expectación a medida que se acerca el domingo, el día del partido más importante del año para el Sporting, además de estar pendiente de certificarse el ascenso del filial a Segunda B. Una gran parte de los locales comerciales de Gijón están engalanados con motivos relacionados con el Sporting, mientras que en Mareo la expectación se reparte en la búsqueda de una entrada.
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Una peluquería del barrio de La Arena exhibe en su escaparte un balón firmado por los jugadores del Sporting que lograron el anterior ascenso, en 1977, que pertenece a la colección particular de Enzo Ferrero, el mejor extremo izquierdo de la historia del Sporting, que era una de las estrellas de aquella alineación. La calle Alfonso I, en el centro de la ciudad, tiene tiras rojiblancas de una acera a otra, con globos identificados con los colores del club gijonés, organizados por los establecimientos comerciales de la zona. Gijón se tiñe de rojo y blanco a la espera de los partidos del domingo, pero con especial atención a la visita del Eibar, en el que el equipo de Preciado se juega el ascenso a Primera, diez temporadas después del último descenso.
La reventa funciona a tope, con bastante movimiento a través de internet. El precio medio de una localidad de la tribuna principal del campo es de unos 300 euros, diez veces su valor en la taquilla. Pese a que el papel está agotado desde el martes, en las oficinas del club gijonés se siguen recibiendo numerosas peticiones de entradas. La ciudad vive un estado de ansiedad para que se certifique el ascenso a Primera.




