Colón fue la Plaza Roja con 7.000 hinchas felices
El Canto del Loco y los goles de Villa animaron la fiesta de Cuatro

Epicentro de la hinchada para apoyar a España en su estreno en la Eurocopa: Colón, Madrid, Zona Cuatro y un grito, "¡Podemos!", como himno. "Nosotros ya vinimos durante el Mundial y nos encantó", cuentan Rubén y Sergio, de 16 años. Son las 15:45 horas. Faltan dos para que comience el España-Rusia y amenaza lluvia, pero ya son más de tres mil los que se agolpan ante el escenario de Cuatro en Colón, donde Nico Abad y Angels Barceló ya están preparados.
A las cuatro los focos se encienden: un escenario de 16 metros de ancho, cuatro pantallas gigantes, más de 500 personas entre bambalinas y más de seis mil ya fuera, en la arena de Colón. Cuatro va y viene: de la Plaza Roja a Innsbruck. Se reparten camisetas, gorras, siete mil bocadillos y 30.000 botellas de agua. Hay gente de 58 años, como Ángeles, y de apenas cuatro, como Miguel.
Detrás, en la zona VIP, hablan de fútbol Emery, Marcelino y Petón. Coinciden: "Hay que olvidarse del pasado. Hay equipo para llegar hasta el final", dice el primero. "Tenemos una muy buena Selección. Mi sensación es optimista", confirma el segundo. "Me niego a participar en tópicos pesimistas", sentencia el último.
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Maravilla. Fuera, la hinchada enmudece ante la imagen del vestuario de España. Se acaba el silencio y la música corre a cargo de Sergio Alcozer, profesor de Fama, y de El Canto del Loco. "Estamos orgullosos de estar aquí", dice Dani Martín con énfasis. David Summers, confeso madridista, se pregunta por qué no está Guti y Tomás Guasch se enfunda la Roja con el nombre del madridista a la espalda. Gonzalo Miró, dice que por qué no hay rojiblancos. "Aunque tenemos a Fernando...".
"No sé, no sé", suspira María, de 21 años, cuando Plautz pita el inicio. "Rusia achucha", se oye velado. Las dudas duran veinte minutos, los mismos que tarda Villa en marcarle a Rusia. El illa-illa-illa. Villa, maravilla se repite tres veces. Llueve, pero eso no espanta a la gente: se piden chubasqueros y siguen los "¡Podemos!". Marca Rusia el gol del honor (3-1) y se oyen abucheos. Sale el sol y anota Cesc. Final en Innsbruck: los de Luis han empezado bien. Los illa-illa-illa se escuchan en las despedidas. Y Colón no cierra: volverá a ser la Plaza Roja de España el sábado, ante Suecia.



