Eurocopa 2008 | España 4 - Rusia 1

Colón fue la Plaza Roja con 7.000 hinchas felices

El Canto del Loco y los goles de Villa animaron la fiesta de Cuatro

Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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Epicentro de la hinchada para apoyar a España en su estreno en la Eurocopa: Colón, Madrid, Zona Cuatro y un grito, "¡Podemos!", como himno. "Nosotros ya vinimos durante el Mundial y nos encantó", cuentan Rubén y Sergio, de 16 años. Son las 15:45 horas. Faltan dos para que comience el España-Rusia y amenaza lluvia, pero ya son más de tres mil los que se agolpan ante el escenario de Cuatro en Colón, donde Nico Abad y Angels Barceló ya están preparados.

A las cuatro los focos se encienden: un escenario de 16 metros de ancho, cuatro pantallas gigantes, más de 500 personas entre bambalinas y más de seis mil ya fuera, en la arena de Colón. Cuatro va y viene: de la Plaza Roja a Innsbruck. Se reparten camisetas, gorras, siete mil bocadillos y 30.000 botellas de agua. Hay gente de 58 años, como Ángeles, y de apenas cuatro, como Miguel.

Detrás, en la zona VIP, hablan de fútbol Emery, Marcelino y Petón. Coinciden: "Hay que olvidarse del pasado. Hay equipo para llegar hasta el final", dice el primero. "Tenemos una muy buena Selección. Mi sensación es optimista", confirma el segundo. "Me niego a participar en tópicos pesimistas", sentencia el último.

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Maravilla. Fuera, la hinchada enmudece ante la imagen del vestuario de España. Se acaba el silencio y la música corre a cargo de Sergio Alcozer, profesor de Fama, y de El Canto del Loco. "Estamos orgullosos de estar aquí", dice Dani Martín con énfasis. David Summers, confeso madridista, se pregunta por qué no está Guti y Tomás Guasch se enfunda la Roja con el nombre del madridista a la espalda. Gonzalo Miró, dice que por qué no hay rojiblancos. "Aunque tenemos a Fernando...".

"No sé, no sé", suspira María, de 21 años, cuando Plautz pita el inicio. "Rusia achucha", se oye velado. Las dudas duran veinte minutos, los mismos que tarda Villa en marcarle a Rusia. El illa-illa-illa. Villa, maravilla se repite tres veces. Llueve, pero eso no espanta a la gente: se piden chubasqueros y siguen los "¡Podemos!". Marca Rusia el gol del honor (3-1) y se oyen abucheos. Sale el sol y anota Cesc. Final en Innsbruck: los de Luis han empezado bien. Los illa-illa-illa se escuchan en las despedidas. Y Colón no cierra: volverá a ser la Plaza Roja de España el sábado, ante Suecia.

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