El Molinón se llena a 2.000 entradas por hora para subir
La afición sportinguista se ha volcado para disfrutar de un ascenso

En algo más de tres horas se vendieron las 6.000 localidades a la venta para el partido que el Sporting disputará el domingo ante el Eibar, en el que los rojiblancos se juegan una plaza de ascenso a Primera, para lo que necesita no perder. Los miles de aficionados que estaban en la cola expusieron su deseo de "participar del ascenso del Sporting".
Desde las tres y media de la tarde del lunes hubo aficionados que empezaron a guardar cola en las taquillas de El Molinón. La afluencia de espectadores en potencia empezó a aumentar de forma espectacular. A las seis de la mañana había engordado hasta más de 2.000, lo que alarmó a la Policía Local, sobre todo al ver que algunos seguidores montaron tiendas de campaña para pernoctar, sin que la lluvia que cayó en algunos momentos les disipara de la idea de continuar en su espera.
Debido a la dimensión que había adquirido la cola, se instó al club a que adelantara la apertura de las taquillas, lo que estaba anunciado para las cinco de la tarde. A las once menos veinte se abrieron las taquillas. Arsenio Cifuentes fue el primero. Adquirió cinco localidades tras una espera de casi 19 horas en la cola. En ese momento, la cola daba dos vueltas al campo de El Molinón, con más de 4.000 aficionados. La Policía Local cortó el tráfico en la avenida de la puerta principal del campo, además de montar un dispositivo de control.
A la una de la tarde se agotó el papel, con la decepción de una mayoría de los que estaban a la cola, ya que sólo pudo atenderse a algo más de la mitad de los aficionados que estaban en la cola, con la lógica decepción de lo que quedaron al borde del acceso cuando la Policía Local ordenó disolver la cola, tras cerrarse las taquillas, al agotarse el papel. El tope de cinco entradas por persona permitió que pudieran ser atendidas unas 1.500 aficionados, aunque la mayoría retiraron el tope de cinco localidades por aficionado.
En el Sporting no se recuerda algo similar. Sólo en junio de 1995, cuando el equipo gijonés disputó la promoción de permanencia, contra el Lleida, se agotó el papel y fue preciso montar un dispositivo en la Feria de Muestras, con una pantalla gigante, para atender a otros 7.000 aficionados. Sin embargo, en esta ocasión la demanda es muy superior, ya que el papel se agotó seis días antes de disputarse el partido.
Carlos Barcia, secretario general del Sporting, comentó que "si el campo llega a tener el triple de cabida, creo que también se hubiera llenado".
Atención a la reventa
La reventa ya empezó a dejarse notar tras el cierre de las taquillas. En principio, las entradas de tribuna empezaron a tantearse a 300 euros. Una buena parte de los aficionados que tuvieron la paciencia de soportar tantas horas de cola fue con la finalidad de venderlas posteriormente a un precio más caro.
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