Segunda B | Alicante 2 - Ponferradina 0

Joan Tomás toca el cielo y el Alicante, el ascenso

El catalán resolvió con dos goles en los últimos 15 minutos

<b>MONTONERA. </b>Los jugadores del Alicante se abrazan y celebran el segundo tanto marcado por Joan Tomás, en el descuento.
David Esteve
Redactor de Diario AS desde 2007. Licenciado en la Universidad Cardenal Herrera CEU de Elche, el periodismo fue su gran vocación desde siempre. Entró como redactor de fútbol en Alicante, pero con el paso de los años se considera un periodista polivalente, capaz de contar historias del Hércules, Valencia, Villarreal, Elche o Levante.
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Nunca antes el Alicante había estado tan cerca de la gloria como lo está ahora. Y eso que el destino ha sido cruel y maldito con los celestes, en varias ocasiones, cuando ya tocaban el objetivo con los dedos. Pero este año los dioses se han empeñado en reservarle un sitio en el santoral a Granero y a sus pupilos, con Joan Tomás al frente. En sólo 15 minutos, el pequeño delantero catalán enterró todos los fantasmas y dejó a la Ponferradina tocada de muerte. Sólo un hundimiento en El Toralín podría hacer que el conjunto del Bierzo convirtiese la euforia celeste en un desfile hacia el infierno. Por si acaso, la hinchada invadió el Rico Pérez y celebró un éxito que siente más cerca que nunca. Ahora, sólo falta que transcurran 90 minutos para que el Alicante regrese a Segunda tras más de 40 años deambulando por las catacumbas del fútbol español.

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Cuando todo apuntaba a que el partido se iba a resolver en territorio templario y el Alicante suspiraba con llegar al final del partido sin encajar un gol, Granero agitó su varita mágica y se encomendó a Joan Tomás. El revulsivo preferido del técnico no falló y la primera que tuvo la metió en la jaula. No fue un gol para guardarlo en la videoteca, pero su significado sí que se recordará por los siglos de los siglos. Gracias al tanto, el conjunto celeste enterró todos sus complejos y derrumbó de un soplido la muralla berciana. Luego, llegó el segundo, el del éxtasis. En esta ocasión, el pequeño catalán sólo tuvo que poner la cabeza para rematar un centro de Capi que llevaba escrita la palabra ascenso. Era el minuto 93 y Joan Tomás ya había cumplido con su cometido. Y el Alicante, también.

Antes de que la afición de la Ponfe sintiese lo que es perder de un plumazo todas sus ilusiones, la fortuna se alió con Azkoitia. El medio estuvo cerca de hacer el empate en propia puerta, pero la reacción salvadora de Unanua certificó que este curso la suerte viste de color celeste y lleva el nombre de Joan Tomás rotulado en la espalda. El último dato que rubrica la fortuna del Alicante es que ayer no fue mejor que la Ponferradina. Sólo recolectó el azar que le había faltado en otras ocasiones para poner pie y medio en Segunda.

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