Utilizó la misma táctica para sacar a Rooney del Everton

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Cuando a Ferguson le entra un objetivo en la cabeza, no ceja hasta que se sale con la suya. En el 2004 llegó la definitiva explosión de Wayne Rooney con apenas 18 años y dos después de debutar en el Everton siendo el más joven de la historia en marcar en la Premier (16 años y 360 días). Ese verano Rooney se ganó un puesto con Inglaterra en la Eurocopa de Portugal y Ferguson se lanzó a por él.
Los movimientos empezaron desde las sombras y alertaron al Everton, que dijo públicamente que Rooney valía 65 millones de euros mientras le ofreció renovar por 1,2 millones anuales. Pero era tarde, el Manchester ya había ofrecido a su agente más del doble. Lo siguiente fue pedirle que hiciese fuerza y Rooney, que había jurado amor eterno al Everton (tras marcar un gol mostró una camiseta que decía "Siempre azul"), se declaró en rebeldía y pidió irse con excusas como que no podía "con la presión mediática que soportaba en Liverpool". El Everton se cerró en banda, pero al final las fuertes deudas del club toffee y la pinza Rooney-United cristalizaron en fichaje horas antes del cierre del mercado y Ferguson se salió con la suya por 39 millones.



