"Tenemos mucho orgullo, este ascenso no nos lo quita nadie"
A Weligton se la jugaron en el Peñafiel y encontró cobijo en la fría Suiza, en el Grasshopper. Fernando Gaspar siguió su pista con gran tino y le trajo. El brasileño ha entrado arrasando en el fútbol español. Central de Primera.

¿El triunfo del sábado ha cambiado la cara al equipo?
Más que los tres puntos, la forma en la que conseguimos el triunfo fue muy buena. Fuimos muy inteligentes. Cuando no se encajan goles sabemos que las cosas irán bien. Fue una victoria muy importante.
El equipo vuelve a ser segundo, pero el margen de error sigue siendo cero.
No nos podemos equivocar. Ahora se va a ver quiénes son los más fuertes. Hay que sumar nueve de nueve. Los que están abajo han demostrado que tienen la misma calidad que los que están arriba, pero tenemos que recuperar en casa el nivel de antes.
Vuelven a La Rosaleda después de tres derrotas seguidas y tras salir abucheados hace 15 días.
A mí me encanta jugar en La Rosaleda, ante nuestra afición. Aquí no hay presión de ese tipo, eso son tonterías.
¿El mensaje para la afición es que sean pacientes y apoyen incondicionalmente?
Nosotros no tenemos que pedirle nada a la afición. Llevamos 39 jornadas en puestos de ascenso. Creo, sinceramente, que la gente no esperaba esto cuando comenzó la temporada. Tenemos que esperar al final para ver qué ocurre y si hay que estar contentos o no. A mí me encanta jugar en casa y sentir el apoyo y los ánimos de los aficionados. Queremos dedicarles los tres puntos.
El Cádiz viene con la soga al cuello y con nuevo técnico.
Ellos vienen más necesitados y será un partido dificilísimo. A ningún jugador le gusta descender de categoría y van a venir con unas ganas terribles. Si tienen gente con carácter, después de todo lo que les está pasando, vendrán muy motivados. A callar bocas.
¿Qué caras se encontró en el vestuario de Sevilla cuando acabó el partido del sábado?
De satisfacción. Demostramos que este equipo está formado por hombres, jugadores con carácter. Perder en casa y de aquella manera nos hizo muy difícil la semana. Lo del Hércules no fue normal.
Ésa es la mejor lectura, que al equipo le sobra orgullo...
Queríamos demostrar nuestro verdadero nivel. Aquí todos tenemos mucho orgullo y no vamos a dejar que nos quiten este ascenso. Somos conscientes de que no subir sería un fracaso.
Lo que está claro es que, para bien o para mal, el sufrimiento va a ser absoluto.
Aquí nadie gana fácil. A mí, triunfos como el de Sevilla, me saben mucho mejor.
Más aún si se marca el partidazo que hizo jugando tocado y después de 15 días sin entrenarse con el grupo.
Tenía muchas ganas de jugar bien porque llevaba alguna jornada en la que no me encontraba muy bien y ganamos y creo que hice un buen partido.
¿Recibió alguna felicitación especial tras el partido?
Llevaba dos semanas sin entrenar y tenía molestias. Después del partido lo celebré con el cuerpo médico, que me apoyó mucho. Quise agradecerles todo el buen trabajo que hicieron conmigo los doctores y los fisioterapeutas.
En su país, los centrales no suelen acaparar excesivas miradas. De los defensas brasileños que ha conocido, ¿con cuál se queda?
El que más me gustó fue Aldair. Marcio Santos también fue muy bueno. Lucio y Juan tampoco están mal.
¿Cuál es el mensaje que proclama el vestuario?
El vestuario es lo más fuerte del Málaga. Todos damos el 100 por 100 y trabajamos muy unidos para ganar.
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Se las verá con Dani, un delantero experto en el uso de todo tipo de artes para sacar de quicio a sus marcadores.
Me preocupa el rival en bloque, no un jugador. Ellos tienen que venir aquí a jugar y a ganar y eso debemos aprovecharlo.



