Aprender del caso Maniche

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El Atlético aplazó un marrón el pasado invierno cuando envió a Maniche al Inter. Fue un parche para ganar tiempo e intentar cerrar la hemorragia. Sin embargo, Maniche vuelve. No físicamente, porque nadie en el Atlético prevé volver a darle una taquilla, pero hay que recuperar la inversión. Aguirre no quiere ni oír hablar de él y el club ya le ha dicho a Mendes, su agente, que le busque acomodo. Y no será en el Inter, porque si su marcha fue un parche en Madrid poco más o menos ha resultado en Milán. Mancini quería un mediocentro por la lesiones de Vieira y Stankovic, pero en sus planes no entraba el luso. Entonces Moratti, ya inmerso en escaramuzas con su técnico, obligó a Mancini a transigir con la solución más económica..
Maniche había recuperado el tren de la Euro, pero lo ha perdido definitivamente en Milán ya que allí apenas ha jugado. La semana pasada, tras conocer la lista de Scolari, Maniche se quejó en voz alta y afirmó sentirse "muy dolido, porque me dijo que me llevaría independientemente de si jugara o no". Los dos fiascos (sin minutos en el Inter y el adiós a la Euro) multiplican el problema para colocarle. Este affaire debería servir al Atlético para aprender la lección. Contratar a futbolistas que ya llegan doctorados, tanto a nivel de títulos como en la parcela económica, es un riesgo porque a menudo su implicación disminuye en cuanto no se sienten importantes. Tal vez por eso Aguirre apuesta ahora por savia nueva como Sinama, Negredo o Moyá.



