La historia del Zaragoza obliga a Agapito Iglesias
Desde que los Magníficos empezaran a escribir con títulos la grandeza del Real Zaragoza, el equipo aragonés siempre se ha levantado a la primera cada vez que ha caído a Segunda. Por ello, Agapito tiene ante sí el reto de ser fiel a la historia del club ascendiendo ya el año que viene.

El principal factor que señala la grandeza de un club es su historia y la del Zaragoza le exige a Agapito Iglesias ascender a la primera. Desde que los Magníficos cosecharan los primeros éxitos del conjunto aragonés, éste no sólo se ha caracterizado por ser un equipo a tener en cuenta en la Copa, que ha practicado un buen fútbol en diversas épocas y que ha alcanzado Europa a través de la Liga en varias ocasiones. También se ha caracterizado por ser un club que se ha levantado a la primera cada vez que ha caído a Segunda.
El Zaragoza ascendió a la siguiente temporada de descender en las tres últimas ocasiones en las que bajó, por lo que Agapito Iglesias tendrá que formar un equipo de garantías para regresar el año que viene a Primera si quiere ser fiel a la historia del club.
El primero de esos descensos se produjo en la campaña 70-71 al quedar últimos, poniendo fin de forma oficial a la época dorada de los Magníficos. Tres de ellos, Santos, Villa y Violeta, continuaron en el Zaragoza la temporada siguiente en Segunda. Se logró el ascenso, pero no fue un camino de rosas. El entrenador Rosendo Hernández fue destituido en octubre de 1971 tras la cuarta jornada y su puesto lo ocupó Rafael Iriondo, que sí que cumplió con su objetivo de llevar al equipo aragonés de regreso a Primera. El Zaragoza terminó la Liga en tercera posición por detrás del Oviedo y el Castellón para empezar a escribir otra de las grandes épocas del club, la de los Zaraguayos. Eso sí, lo hizo sin Iriondo en el banquillo.
El Zaragoza, con un gran juego, fue subcampeón de Liga en la 74-75 y subcampeón de Copa en la 75-76, pero en la 76-77 fue antepenúltimo en Primera y volvió a caer al pozo de la Segunda División. Las riendas en el banquillo aragonés las cogió Arsenio Iglesias, que llevó al equipo zaragozano a lograr la única Liga de su historia en la temporada 77-78, por lo que regresó por la puerta grande a la máxima categoría del fútbol español. En esta ocasión, el entrenador del equipo, Arsenio Iglesias, tampoco se sentó a la temporada siguiente en el banquillo del Zaragoza.
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A partir de ese momento el club aragonés vivió 24 años en Primera, logrando una Recopa y tres Copas del Rey, la última de ellas en la campaña anterior al fatídico descenso. Tras una gran inversión en fichajes, como este año, el Zaragoza descendió en la temporada 2001-02 como último clasificado y toda una generación de aficionados veía por primera vez a su equipo en Segunda.
El club se reforzó con varios jugadores como Jesús Muñoz, Pirri o Toledo para dotar al equipo de un mayor aspecto físico. También contrató a Paco Flores como entrenador, un técnico bastante defensivo, pero finalmente los que hicieron posible el ascenso en la temporada 2002-03 fueron hombres como Galletti, Láinez, Aragón, Yordi y sobre todo Cani. El Zaragoza finalizó la temporada en segunda posición y siguió contando con Paco Flores en Primera, pero éste fue destituido a mitad de campaña y le sustituyó Víctor Muñoz, con el que el Zaragoza logró una nueva Copa ese mismo año.



