Final de la Champions | Manchester - Chelsea

La Plaza Roja acoge una fiesta pacífica del fútbol

Rusia disuade a los vándalos con fotografías de sus cárceles

Guillem Balagué
Redacción de AS
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Moscú ha abrazado con entusiasmo a la familia del fútbol. Se venden, por unos 30 euros, muñecas rusas con los colores del Manchester United y del Chelsea y los rostros de sus futbolistas; los moscovitas hacen colas larguísimas para sacarse una foto con la Copa de Europa en la Ciudad del Aficionado instalada en la plaza Roja. Se juegan partidos sin parar cerca del mausoleo de Lenin ante la mirada un pelín menos austera de lo habitual de los guardias que lo vigilan.

Alexandre Pushkin es del Manchester: una estatua del poeta está decorada con una bufanda roja. Lenin es a veces del Chelsea y otras del Manchester, porque se le ha visto en retratos que se venden por 20 euros con la camiseta de unos y de otros. Se equivocó el diario Izvestiya que tituló: "Llegan a la ciudad los compatriotas de Oscar Wilde y Bernard Shaw", dos conocidos autores irlandeses. Pero el caso es que Moscú huele a fútbol. Se ha prohibido la venta de alcohol alrededor del estadio, también es ilegal beber o fumar en la plaza Roja y los 6.000 policías repartidos por la ciudad mantienen de momento un perfil bajo. Parte de su trabajo lo realizó el departamento de comunicación que envió fotos a los diarios sensacionalistas ingleses de varias prisiones de la capital rusa. Las paredes sucias, la cara de los presidiarios, la de los guardas de seguridad, los barrotes asustan. Pero ahí es donde irán a parar varios días los que decidan convertir esta fiesta pacífica en otra cosa.

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