El club brindó a San Saturio el tercer ascenso a Primera
El capellán Enciso: "Este éxito ha sido mérito de todos"
Después de los festejos el domingo en la Plaza Mayor tras el ascenso, el Numancia cumplió con la tradición y bajó hasta la ermita del patrón de la ciudad San Saturio para agradecer "la ayuda del Santo al equipo", como dijo el capellán de los rojillos, Carmelo Enciso, quien ya conoce este tipo de celebraciones al pertenecer a la disciplina del club soriano desde 1996.
La entidad numantina, en todos sus estamentos, se dio cita por "el premio merecido que siempre se agradece, porque San Saturio es el primer soriano, el primer numantino", afirmó el capellán, quien también aseguró que el "éxito es de todos, jugadores, técnico, pero también directivos y por supuesto de su afición. Si cada uno pone de su parte y se coordina bien, se llega al éxito". En la ofrenda también se dio cita el alcalde de la ciudad, Carlos Martínez, quien hizo un hueco en su agenda para asistir al acto.
Una noche larga.
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Para el defensa asturiano José Manuel Suárez Rivas, Sietes, "es precioso subir de nuevo a Primera División. La noche del domingo al lunes fue larga y la mayoría no tenemos la voz en condiciones, pero hay que estar presente en todos los actos que haga el equipo, y más cuando es por una ocasión así".
Siempre que el equipo soriano ha conseguido un logro de consideración, el equipo ha cumplido con la tradición de bajar a la ermita del santo, situada en una roca a las afueras de la ciudad, donde el Duero traza su curva de ballesta. El presidente del Numancia insistió en hacer "un equipo competitivo para la temporada que viene, sobre todo desde el sentido común". Es la cuarta vez que el club soriano visita la ermita del Santo para brindar un éxito deportivo: las otras fueron por los anteriores ascensos a Primera, en 1999 y 2004, y cuando se subió a Segunda, en 1998.




