Raúl besó la Copa y olé
Schuster fue manteado y el capitán toreó en el final de la fiesta
A las 22.35 horas empezó el ambiente de fiesta en el Bernabéu al grito de "campeones, campeones". El partido estaba resuelto y la afición comenzó a desplegar cartulinas plateadas. Antes del inicio de la fiesta, público y futbolistas rindieron un emotivo homenaje a los jugadores del Levante.
La noche prometía mucha emoción. A las 22:57 la plantilla recibió las réplicas de la Liga en el palco. Raúl, tras fundirse en un emotivo abrazo con Calderón, recogió el trofeo de manos del presidente Villar.
Los aficionados empezaron con los cánticos hasta que el speaker del Bernabéu interrumpió una y otra vez lo que era una celebración natural y espontánea. "Juntos formamos un equipo", repetía Sisó quitando protagonismo a la afición.
Los jugadores se hicieron la foto de campeones a pie de césped con el trofeo. La vuelta de honor fue una fiesta. Los brasileños disfrutaron de lo lindo. Cannavaro, Heinze y Salgado estuvieron acompañados por sus hijos. Y Diarra, que celebraba su 27 cumpleaños, esquivó ser regado con champán por motivos religiosos.
A las 23:15 los focos del estadio se apagaron. La celebración fue parecida a una ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos. Bailarines y carrozas, al más puro estilo espartano, cabalgaron por el rectángulo de juego. Desde lo más alto del Bernabéu apareció una grúa gigante. Su misión era enganchar una lona y convertirla en una gran pirámide desde donde se proyectarían las mejores imágenes de la temporada.
Aclamados.
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La afición, harta de las interrupciones del speaker, comenzó a silbarle. Sólo querían ver y aplaudir a sus ídolos una vez más. Fue entonces, con un gran pasillo de fuego, cuando los jugadores empezaron a desfilar uno a uno con la mítica canción We are the Champions. Los más aclamados fueron Casillas, Raúl, Higuaín y Guti.
Lo mejor aún estaba por llegar. Los jugadores mantearon a Schuster desde el centro del terreno de juego y Raúl cogió su capote. Fue el fin de fiesta. El capitán toreando solo en el terreno de juego. Una vez más salió por la puerta grande.




