La fiesta acabó sin goles
Uno de los asistentes anuló un gol legal de Kike Mateo

La fiesta de El Molinón se saldó sin goles. El Sporting tropezó con una ordenada Unión Deportiva Salamanca, que supo cerrar espacios a los rojiblancos y dio sensación de peligro con su buen toque de balón. Los rojiblancos, toscos en ataque, sólo destacaron en una jugada que acabó en gol, anulado erróneamente por el colegiado.
Con el campo lleno, el partido tuvo un arranque fuerte de los salmantinos. Bruno se hizo dueño de la situación y daba empuje a su equipo, aunque faltaba remate. Los rojiblancos se vieron sorprendidos por la presión de los visitantes y no encontraban espacios para hacer circular el balón a las bandas. Diego Castro tenía dos vigilantes y Kike Mateo otros dos por zonas, mientras que Vasco Fernandes se encargaba de Mate Bilic.
El conjunto salmantino dio el primer aviso, en un remate de Bruno a la madera. Esto hizo que los rojiblancos tuvieran unas reservas especiales y no atacaran con demasiada alegría.
Mediado el primer tiempo llegó la jugada polémica, en remate de Jorge, tras una jugada de Pedro, con desvío de Catalá. El balón iba a la portería de Alberto, pero en el último momento lo remató Kike Mateo, que llegaba desde atrás. El árbitro iba a conceder el gol, pero su asistente le indicó una posición antirreglamentaria que no existía. El juego tuvo una fase de tensión, con un intervencionismo desmesurado de un colegiado poco experto, quien no vio unas manos de Iván Hernández que reclamaron los charros, en el área local. Fue una acción extraña, en la que no pareció haber voluntariedad, con un rebote raro.
En el segundo tiempo, el Sporting salió con más brío, pero con el defecto de no tirar a la portería de Alberto. Los rojiblancos adornaban en exceso la jugada, lo que le venía muy bien a la zaga visitante.
El técnico charro buscó alternativas de orden, para lo que recuperó a Jorge Alonso en lugar del agotado Bruno. El partido no tuvo cambios sustanciales, aunque el recién incorporado tiene mejor toque que el sustituido y Bustos también se le vio más entonado a su lado.
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Preciado empezó a buscar alternativas ofensivas. Primero fue Barral y ya muy al final, Luis Morán y Pina, en busca de rapidez y asistencias desde las bandas. En las filas gijonesas había demasiada presión, sobraba ansiedad y faltaba claridad para ensayar el tiro a portería.
El equipo salmantino conseguía su objetivo de mantener alejado al Sporting de la zona de Alberto. Así no había ningún peligro para ellos. Lo más que hubo fueros intentos aislados de remate de David Barral y Bilic, sin convencimiento, y un rebote a Kike Mateo, que no llegó en posición de remate. Paralelamente, llegaban noticias de Anoeta, pero los rojiblancos aún mantienen un colchón de dos puntos, de doce pendientes de dilucidar.




