El club recorta la limpia que propone Guardiola
Pep choca contra la dura realidad económica: no sobra el dinero

Pep Guardiola, el entrenador del Barcelona modelo 2008-09, lleva unas seis semanas planificando el futuro inmediato. Tal como informó AS hace algunas semanas, el actual técnico del Barça B mantuvo reuniones con el secretario técnico, Txiki Begiristain, y el responsable del fútbol base, José Ramón Alexanco, para trazar las líneas maestras del nuevo proyecto deportivo para el primer equipo. Pero lo que parecía un porvenir complicado pero cargado de ilusiones para Guardiola se ha convertido en un presente salpicado de obstáculos. El primero es económico, porque la tesorería del Barça no permite alegrías: la limpieza que el entrenador novato persigue en el vestuario del Camp Nou choca frontalmente con la realidad financiera.
De ocho a catorce bajas, según las previsiones publicadas en los medios de comunicación (basados en informaciones filtradas por gentes del club), tiene previsto dar Guardiola para regenerar el vestuario. En un proceso similar al del post-florentinato del Real Madrid, Pep persigue una remodelación para que entre aire fresco: quiere más trabajo, menos vedettismo, una clase media consistente y que dé cuajo al equipo, jugadores experimentados y noveles a partes iguales. Pero sólo cuatro de los 24 integrantes de la plantilla acaban contrato (Edmilson, Sylvinho, Thuram y Ezquerro, además de Pinto, que volverá al Celta tras su cesión).
Liquidación.
Sacar del Camp Nou a hombres y nombres como Ronaldinho, Deco, Etoo, Henry y otros tantos cuesta muchos millones de euros; el mal menor sería venderlos a un precio de ganga: lo peor que se temen, encima, es tener que pagarles una parte proporcional del resto del contrato, en la mayoría de los casos con caducidad en 2010.
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A Guardiola, según se ha podido saber de fuentes próximas, le gustan unos cuantos futbolistas de la plantilla actual. Sorprende, por ejemplo, que Santi Ezquerro le parezca un jugador apreciable, dado lo poquísimo que ha jugado y aportado al Barça. De Giovani dos Santos, otro ejemplo, no espera mucho, por lo que está dispuesto a aceptar sin rechistar la cesión que el mexicano reclamará para tener más minutos de juego con otra camiseta, acaso del fútbol inglés.
En el apartado de altas, el fichaje de Daniel Alves (Sevilla) es un secreto a voces, pero con los demás refuerzos (Poulsen, Hleb, Villa, Silva y una larga lista) apenas se ha avanzado. El argumento es el mismo: no hay cash. De más está decir que el proyecto de maquillar el Camp Nou a cargo del británico Norman Foster está congelado. Como se ha quedado Guardiola.



