Misión cumplida
Se lo merecía la gente. Fue emocionante ver que los sempiternos sufridores del Calderón tuvieran ayer algo que celebrar con su equipo. El estadio rugió liberado, por fin, su equipo acabará entre los cuatro primeros.

El sueño. La gente del Atlético se fue anoche a la cama feliz. Poco importa que el Madrid ganara la Liga o que se volviera a terminar sufriendo. Nosotros también hemos ganado la nuestra. Para el Atlético, ahora, ser cuarto es como salir campeón. Enhorabuena al equipo, a los dirigentes y a la afición rojiblanca. Especialmente a ésta. Ayer volvió a arropar a sus jugadores, lo mismo que ha venido haciendo desde finales de agosto. La misma afición que volverá a agotar el cupo de abonados y que llenará el estadio en la previa de la Champions. Enhorabuena porque la felicidad se vistió ayer de rojiblanco.
El equipo. El Atlético pasó durante la Liga por todas las fases posibles: por la buena, cuando el Calderón era el estadio en el que se veían más goles de Europa; por la mala con tropiezos ante Murcia y Athletic y por la regular, jugando a ratitos bien y durante muchos mal. Pero por encima de todo el equipo pareció creer en sí mismo. Aguirre se salió con la suya. Después de varios años de intentos, al mexicano le ha correspondido meter al Atlético en la Champions. Para él también es un éxito y falta saber si tiene ganas de dirigir a este grupo un año más.
Los dirigentes. Me alegro por Cerezo, que algunas tardes de pasión ha vivido en el palco del Calderón. Y también por Gil Marín, que cuando el balón empieza a rodar en el Manzanares se da vueltas y vueltas con el coche con tal de no ver el partido. Tal es la tensión que viven los dirigentes. Ellos, por una vez dirán los críticos, también han cumplido. Y me acuerdo de Gil, que esta semana hará cuatro años que nos dejó. Él también habrá apoyado lo suyo desde donde esté.
Las peñas. Sé que en Liverpool también habrá un Niño que se alegrará de que este Atlético consiguió lo que él no pudo lograr. Y me acuerdo de las peñas, las que en cada desplazamiento dan calor y cariño a sus jugadores. Desde mis amigos de Puerto de Sagunto a la Peña Petón de Zaragoza. De José, de Ourense, que se hacen miles de kilómetros para ver al equipo. O de Vidal, que desde Irún sufre como el que más. También de las peñas de fuera de España, donde la Champions será un motivo más para sentarse delante del televisor y presumir de equipo.
Noticias relacionadas
Once años. La última vez que el Atlético jugó un partido de Champions fue ante el Ajax, en la primavera de 1997. Un encuentro que aún recuerdan muchos aficionados rojiblancos. Antic había formado un grupo muy fuerte y sólo la mala fortuna le privó al Atlético de hacer historia este año en Europa. La lentilla de Aguilera o el penalti fallado por Esnaider forman parte ya de la leyenda atlética. Este año volverá a escucharse de nuevo el himno de la Champions.
El futuro. Desde el club señalan que es imprescindible estar en la Champions para crecer deportiva y económicamente. Con Liga de Campeones habrá jugadores de más calidad, más sponsors y mayores ingresos. En definitiva, más prestigio y más recursos.



