Fútbol indoor | El superdepor gana la primera Liga

El Superdepor se saca la espina

Se proclamó campeón en Alcoy en un encuentro marcado por el recuerdo del penalti de Djukic

<b>ESTE TÍTULO NO SE ESCAPÓ. </b>De izquierda a derecha y de arriba abajo: Songo'o, Radchenko, Arsenio Iglesias (entrenador), Naybet, Romero, Fran, Elduayen, Manuel, Manjarín, José Ramón, Paco y Jaime celebran la victoria.
Julián Burgos
Redactor en la Comunitat Valenciana
Llegó a la redacción de AS en Valencia en 2013. Antes fue delegado en AS en Alicante desde 2005. Sigue el día a día del Valencia y escribe las crónicas del Villarreal y Valencia Basket. Ha sido cronista de cuatro equipos valencianos en Primera. Ha cubierto Champions, Europa League, Supercopa de Europa, Euroliga, Eurobasket, Copa Davis…
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Y el Superdepor consumó su venganza 14 años después. No lo hizo en Riazor sino en Alcoy, la ciudad de los Moros y Cristianos. Pero supo igual de bien. Había llegado al partido decisivo dependiendo de sí mismo y ante un Valencia que no se jugaba nada. ¿Les suena? Esta vez en el terreno de juego no estaba Djukic ni hubo un González que tuviera que parar algún penalti decisivo. No hizo falta. Y es que esta nueva versión del Superdepor ha pasado como un ciclón por esta Liga de fútbol indoor. Así lo hizo ayer. Manjarín, Fran y por supuesto, Arsenio Iglesias, supervivientes de aquella desgracia deportiva, aleccionaron a los suyos en el vestuario. No querían penaltis decisivos ni un final apretado.

Y así fue. El mejor equipo de la competición salió al campo a amarrar la victoria que le iba a proclamar campeón. Un quinteto de lujo ya hacía presagiar que el Valencia lo iba a tener difícil para amargarle otra vez la Liga a los deportivistas. Songo'o, Romero, Naybet, Jaime y Manuel empezaron a descorchar el champán. En 18 minutos, con un parcial inicial de 2-9, ya habían sentenciado a un Valencia que llegó a Alcoy con un equipo en el que se echaban en falta sus figuras y en el que no repitió ninguno de aquel partido final de la campaña 93-94. Sólo Juan Sánchez y Carboni intentaron emular a aquel Valencia que le regaló la Liga al Barcelona en la última jornada.

Romero, que llegó cuatro temporadas después a Riazor, fue el auténtico matador del nuevo Superdepor. Con ocho goles acribilló la meta que defendieron a duras penas Antonio y Balaguer. Manjarín, hipermotivado, fue su perfecto escudero. Demostró que no ha perdido su olfato de gol.

Lo demás fue coser y cantar. Sólo había que mantener la renta y esperar a que otro clásico, Ansuategui Roca, pitara el final. Y a la postre 8-21, monólogo deportivista. En Alcoy sonó el "Yo digo, Deportivo" que se hizo famoso con la Liga que consiguió el Depor años más tarde y en el vestuario el "Campeones, campeones".

Arsenio

"Estoy contento pero no es una venganza porque ya lo hicimos en aquella Copa que le ganamos cuando llovió y granizó tanto. Tengo que felicitar a mis jugadores porque lo han hecho fenomenal. Tenemos un gran equipo".

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Romero

"Ha sido bonito jugar y ganar este torneo porque te mantienes en forma y saludas a antiguos compañeros. Esta Liga tiene grandes jugadores y hay bastante nivel. No ha estado mal marcar ocho goles en un partido".

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