Pudo ser perico o culé, pero el Atleti fue más listo
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Ignacio Camacho ya era internacional con España cuando jugaba en el Cadete del Real Zaragoza. En junio de 2005 se proclamó campeón nacional con aquel equipo entrenado por Ángel Espinosa, siendo el benjamín del vestuario, el único nacido en 1990. "Era inteligente, luchador, todo un gladiador", dijo entonces Espinosa. Sus horas en el Zaragoza estaban contadas. Media España le quería fichar, arrancarle de ese Zaragoza en el que su hermano Juanjo, hoy líder del Vecindario, trataba de hacerse hueco en el primer equipo.
El Espanyol, su rival de hoy en Montjuïc, le quiso fichar. De hecho a punto estuvo de hacerlo. José Manuel Casanova, responsable del fútbol base perico, le había visto tantas veces... Tenía tan buenos informes, que todavía no se sabe por qué tardaron tanto en decidirse en las oficinas del club blanquiazul. Camacho se hubiera ido al Espanyol porque en su familia sabían perfectamente que la cantera españolista es de lujo, una prioridad en la gestión deportiva (salvo excepciones, claro). También le quiso el Barcelona. Y el Madrid. Y finalmente, desde el principio con las mejores intenciones, el Atlético. "Fue más listo y se lo llevó", comenta alguien cercano a esa negociaciones, que acabó con la salida a la entidad colchonera de ese niño de 15 años. Camacho se enfrenta esta noche a un club de cantera, a un entrenador de cantera, a un Espanyol plagado de chicos como él. ¿Tan buenos?



