Primera | Murcia 1- Athletic 2

La jerarquía fue suficiente

El Athletic remontó ante un débil Murcia. Llorente y Aduriz marcaron la diferencia. Iván Alonso goleó en el inicio. Armando trabajó más de lo habitual.

<b>REFRESCO. </b>Yeste se escapa en una acción de Richi.
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El Athletic ganó anoche por pura inercia. Enfrente tenía un Murcia que aún estaba rumiando su descenso y que pese a ello trató de ofrecer un triunfo a su sufrida afición. Puso cuanto posee para ello en la primera mitad, pero ya se sabe que a perro flaco todo son pulgas. Así que primero no acertó a culminar su ofensiva y a la postre acusó su debilidad, para quedar sepultado bajo la losa de su sino en la actual campaña.

Podría apuntarse que el Athletic no hizo oposiciones al triunfo, que simplemente se aprovechó de las circunstancias para establecer en el marcador una diferencia que no existió sobre el verde, aunque en pura teoría, por potencial, sea una realidad incontestable.

Todo lo sucedido cabría ser condensado en una frase: el Athletic es a día de hoy bastante superior al equipo que dirige Javier Clemente y la jerarquía en algunas oportunidades decide, es suficiente para inclinar un partido.

A la decidida salida del Murcia sólo le faltó el remate. Iñigo e Iván Alonso generaron hasta tres opciones claras de gol, mientras enfrente no la olían. La intensidad de la ofensiva fue decayendo en la medida en que el Athletic se fue ubicando, pero sirvió para dejar marcada la pauta del encuentro.

Lo cierto es que la apuesta local tampoco podía ser otra, puesto que Clemente dispuso un once muy ofensivo, con cuatro puntas y De Lucas como organizador. Una circunstancia nacida en buena medida de la ausencia forzosa de varios de sus hombres más dotados para la contención.

Una vez el Murcia logró tomar la delantera, perseveró en su afán por el ataque. Así, Armando se vio obligado a echar mano de todos sus recursos, con salidas fuera del marco para despejar de puños o con el pie.

Hubo un amago de reacción del Athletic e incluso Aduriz marcó, aunque antes se valió de un brazo en el control, pero la verticalidad de Goitom y los movimientos de Iñigo y Alonso continuaron agujereando a un rival demasiado contemplativo.

La única fórmula rojiblanca (negra ayer), para contrarrestar una dinámica adversa fue el juego directo que hizo aflorar la debilidad de los centrales locales. Aduriz y Llorente podían con sus pares, pese al escuálido suministro que recibían. Y en un lance a balón parado, esta pareja certificó lo que ya se venía intuyendo y, lo dicho, no precisamente porque el Athletic como bloque se mostrase eficiente.

El poderío de la delantera de Caparrós bastó para equilibrar una contienda que alcanzó el descanso con un resultado injusto para los méritos de un Murcia que, pese a acaparar casi todo el fútbol, fue muy blando en ambas áreas.

El asunto discurrió más anodino en la reanudación. El Murcia bajó el pistón y el Athletic estuvo más puesto. Nadie estaba por la labor de asumir riesgos, como si el reparto de puntos llenase a dos equipos sin alicientes de fuste.

Sin gracia.

Las pocas jugadas profundas se registraron en el área de Armando, que pudo lucirse ante los intentos de De Lucas, en un golpe franco, y Baiano, a cuyo cabezazo respondió con una palomita. Iván Alonso firmó el tercer remate de este período. Un bagaje menor, pese a que Peña y algún otro se emperrasen en poner algo de intensidad. En el Athletic, el mayor interés parecía enfocado a evitar males mayores. Tocaba y tocaba a ratos, sin un fin claro.

La ausencia de dinamismo fue multiplicando las imprecisiones en los dos bandos. El tedio se fue adueñando del partido. Los pocos miles de aficionados presentes difícilmente hallaron motivos para disfrutar.

En realidad, los únicos que gozaron fueron los dos centenares de seguidores rojiblancos, siquiera consolados con el segundo gol del Athletic, nacido de la estrategia, no podía ser de otra manera. Yeste templó, Llorente la ganó por alto y Gabilondo empujó en línea de gol. Casi a renglón seguido pudo Aduriz ampliar la ventaja, pero hubiese sido excesivo. También Baiano pudo marcar, pero en ese remate frustrado por Armando se volvió a evidenciar que el Murcia no es sino una víctima en esta Liga.

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