Echó a Tomé y Romero ya es el nuevo entrenador
El presidente: "No había suerte y buscamos un revulsivo"
El Consejo de Administración del Ourense, presidido por Juan Pérez, decidió ayer por la mañana (de común acuerdo) dar por finalizada la situación contractual que unía al entrenador, Manolo Tomé, con el club. De esta forma, la entidad rojilla ha decidido que Francisco Romero (entrenaba al filial ourensanista, que milita en Tercera División) se haga cargo del equipo hasta final de la presente temporada.
El máximo mandatario del Ourense comentó, al respeto que "el equipo estaba jugando bien, pero no teníamos suerte con los resultados y con los arbitrajes. Hemos buscado el revulsivo en un entrenador de la casa, que conoce bien a los jugadores". Del nuevo técnico para el banquillo rojillo, el presidente señaló de él que "Romero logró ascender al equipo a Preferente y a Tercera" y recordó de la actual situación deportiva que "tenemos tres partidos para salvarnos y hay que intentarlo. También queremos expresar nuestro agradecimiento a Manolo Tomé por su labor desarrollada, pese a las limitaciones existentes, ya que en todo momento supo adaptarse a las mismas, demostrando su entrega y profesionalidad". Mientras tanto, Francisco Romero, que ayer dirigió el primer entrenamiento, manifestó que "el primer sorprendido del cese de Tomé fui yo. Pero la directiva me acabó convenciendo para hacerme cargo del equipo. Lo único que puedo hacer es tranquilizar a los jugadores", subrayó.
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"Mi destitución se la debo al colectivo árbitral"
Manolo Tomé, ex entrenador del Ourense, se enteró del cese ayer por la mañana: "Me llamó el presidente Juan Pérez y me comunicó que el cese no era cosa de él, pero los consejeros del club habían acordado mi destitución y ahora espero que me arreglen el finiquito y que me paguen lo que me deben". Tomé señaló de la entidad ourensanista que "han tenido muchos problemas y en esta temporada aún muchos más por la Ley Concursal, pero me voy con la conciencia tranquila". Para el ex técnico del cuadro rojillo, los malos arbitrajes le empujaron a la destitución. "Mi cese se lo debo también al colectivo arbitral que no fueron imparciales", espetó



