El Racing se conjura para hacerse fuerte en casa
Nueve de los doce puntos en juego se disputarán en El Sardinero

No fue el de ayer, sin duda, el mejor viaje de la temporada para la plantilla racinguista. Por un lado, por primera vez en la campaña, el club no contrató un vuelo chárter y debieron someterse al mismo trato que el común de los mortales en el aeropuerto. Esto es, colas y, cómo ayer, generosos retrasos. Pero esto, sin duda, lo hubieran dado por bien empleado si además de ensaimadas, se hubieran traído alguno de los puntos en juego. El ambiente general de la expedición racinguista era que el domingo se había dejado escapar una gran oportunidad para sentenciar la clasificación europea. La jornada resultó propicia para los intereses cántabros, pero la segunda mitad en el ONO Estadi echó por tierra las expectativas.
Cansancio.
La mayoría de los futbolistas del equipo reconocen que a lo largo de la segunda mitad las piernas pesaron más de lo normal a lo largo de la temporada. Sin embargo, ninguno acepta que esa situación sea irreversible. Un mal día, el calor..., para el partido del Murcia están seguros que lo visto ante los bermellones no se va a repetir.
En los corrillos por los que se distribuían los jugadores por el aeropuerto palmesano o en las improvisadas tertulias a bordo del avión de Air Berlín que los trasladó hasta el aeropuerto de Loiu en Bilbao, la plantilla verdiblanca parece agarrarse a la magnífica temporada como local para certificar la clasificación, por primera vez en la historia para jugar en Europa. Es verdad que se han perdido los dos últimos, Depor y Real Madrid, pero los números avalan la opinión de los futbolistas.
Los de Marcelino han ganado 30 de 48 puntos disputados en El Sardinero. Con ese porcentaje de éxito, el Racing sumaría ante Murcia, Sevilla y Osasuna entre cinco y seis puntos. Suficientes, a priori, para jugar UEFA. Bastante más será necesario para lograr el sueño de la Champions. El partido contra los pimentoneros es citado, unánimemente, como clave.
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De asuntos propios en Madrid
Marcelino García Toral no volvió ayer a Santander con sus futbolistas desde Mallorca. El técnico asturiano, que había concedido día libre a la plantilla el lunes, decidió separarse de la expedición cántabra en el aeropuerto de Son San Joan. El grupo, con los ayudantes del de Careñes, viajaron hacia Bilbao mientras que Marcelino atravesaba la puerta del vuelo que llevaba a la capital de España. Motivos personales. Puro morbo en estas fechas.



