Cumbre en el aire y cena para cerrar las heridas
Torres, Laudrup y varios jugadores coinciden en Ginebra

Cumbre aérea ayer y cena mañana. Pelillos a la mar. Han sido días muy duros para el Getafe "por lo que se ha dejado de ganar, no por lo que se ha perdido", Belenguer dixit. El caso es que los azulones se han encontrado de golpe con que a cinco jornadas para el final, la permanencia no está asegurada y es el único objetivo después de una campaña histórica. Conocido el enfrentamiento entre Michael Laudrup y una parte del vestuario tras la final de la Copa, ayer hubo un primer acercamiento. Presidente, entrenador y un grupo importante de jugadores (Belenguer, Pato, Licht, Albín, Ustari... ) coincidieron ayer en el partido benéfico de la Fundación de Fabio Celestini y pudieron hablar más tranquilamente.
Cuatro puntos.
Mañana por la tarde el equipo vuelve al trabajo tras un merecido descanso. Laudrup estima que "las cabezas deben despejarse", pero hay que hablar y después del entrenamiento habrá cena con Ángel Torres, el cuerpo técnico y toda la plantilla. Será el momento de conjurarse para acabar con esta sensación de mal ambiente interno que se ha notado en los últimos tiempos. Faltan cuatro puntos para asegurar la categoría y todos han decidido cerrar filas hasta que no se consigan.
No es fácil el calendario y para empezar el próximo visitante, el Atlético, nunca ha perdido en el Coliséum ni en Primera ni en Segunda. De eso y luego del Villarreal, Almería, Valladolid, Betis y la fractura tras la final copera se habló ayer en el avión que les llevaba a Ginebra y se hablará en la cena.
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El capitán vuelve a apelar al espíritu del grupo.
La derrota del pasado domingo en el campo del Levante dejó sombras clasificatorias en el Getafe y el vestuario azulón no es ajeno a esa amenaza real que asoma paras las cinco últimas jornadas. El capitán, David Belenguer, afirmó tras el partido que "hay que mirar al interior. El Getafe es un equipo y no treinta personas que trabajan para el club. Ha sido así y así debe seguir siendo. Es momento de cerrar filas y anteponer siempre el bien del equipo al individual. Respeto las alineaciones. Aquí tantos méritos hacen los que jugaron como los que no". Es obvio que el catalán es el primero y el ejemplo que el vestuario necesitaba oir para salir de una situación delicada, que se produce al final tras un año espectacular de juego y resultados, bonanza que se ha escapado y se ha estropeado en una semana.




