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El Madrid ganó en Santander y la Liga se puede pintar ya de color blanco. Salvo hecatombe, se acabó lo que se daba, pues el Barça sigue acumulando deméritos y volvió a perder el segundo puesto en favor del Villarreal. Por abajo, la permanencia se pone carísima: el Zaragoza goleó al Recre y apretó la tabla más todavía.

<b>EL PERSONAJE.</b> La Catedral fue el patíbulo para Ronald Koeman.
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Balboa, de guinea

Tantos años en la trastienda, entre el Castilla y una cesión al Racing, precisamente, y en El Sardinero descubrimos la mejor versión de Balboa, un jugador que siempre nos pareció interesante por su especialización, la de desenvolverse pegado a la banda. La jugada en el 0-2 la habría planteado cualquier futbolista que cueste 20 o 30 millones de euros, pero la firmó un actor secundario, Balboa, del que conocíamos la rapidez, la capacidad para desbordar y, además, lo a menudo que se pasa de revoluciones, algo perjudicial para aquellos que viven del pase y el gol, que se mueven cerca de la portería. Tal vez sea tarde para que llegue a crack y seguro que no jugará nunca con la Selección española... Porque Balboa cumplirá pronto 23 años, y ya ha debutado con Guinea Ecuatorial. ¿Cómo se quedan?

Güiza, negredo, torres, villa, bojan, tamudo...

Durante dos horas el pueblo ametralló a preguntas a un por momentos hasta dicharachero Luis, pero el martes no fuimos capaces de sacarle la lista al de Hortaleza. Ni siquiera un trozo de ella. Sabemos, es verdad, que Villa y Torres disponen de plaza fija. El primero, por su peso específico. El segundo, porque se está hinchando a meter goles en la Premier. Los otros dos puestos de arriba no tienen dueño aún, aunque los meritorios empujan y alguno de los que acumulaba más papeletas se ha desinflado. Por ejemplo: algo tendrán que ver Tamudo y Luis García en la sequía del Espanyol, o Bojan en el gris momento del Barça. Mientras, Negredo los marca a pares y Güiza, de tres en tres. Que Raúl no irá a la Eurocopa lo saben hasta los hebreos. Que aún no debe de tener muy claro el Sabio los cuatro delanteros que llamará, también. Benditas dudas, en este caso.

El levante hace una huelga a la japonesa

"Solución Ya", se podía leer en una camiseta reivindicativa que sacaron ayer los jugadores del Levante. Hartos de no llegar a fin de mes, los futbolistas han dado un ultimátum: o cobran o se pondrán en huelga. De momento, el balón siguió rodando en el Ciutat y el Levante ganó fácil, jugando el fútbol más aceptable que se le ha visto este año: hicieron una huelga a la japonesa, trabajaron de más para volver a poner en evidencia a los que mandan. Lo dijo Shankly, aquel entrenador-mito de Anfield: "En un club de fútbol hay una santa Trinidad: los jugadores, el entrenador y la afición. Los directivos no deben meterse. Sólo están para firmar los cheques". En el Levante, ni para eso.

La sacó como el káiser y la puso cual laudrup

Animarse en ataque es para un central más o menos como salir de marcha. Si la cosa se da mal igual te roban la cartera; si va bien, quizá mojes; si se da perfecto, estás destinado a ser la estrella. Ahí, así, anduvo en el Calderón el Beckenbauer de Barbate, bautizado para el fútbol como Melli por tener un hermano nacido minutos después que él. La frente alta, el balón pegado, los recortes y el camino más corto y más preciso hacia la portería contraria. Recordó al Káiser, sí, sólo le faltaron rizos en la cabeza. Y un detalle que pasaron por alto los resúmenes: cuando le pega el pase a Capi, Melli mira hacia otro lado. En eso imitó a otro superclase, Michael Laudrup.

El personaje: Koeman

La Catedral fue el patíbulo para Ronald Koeman, al que no es que no le queden dos telediarios, es que no durará ni para esperar a la previsión del tiempo. A estas horas, lo normal sería que lo hubieran mandado ya de vuelta a Holanda, aunque parezca imposible borrar las huellas y el peligro que acecha a este Valencia por una dejadez y una falta de criterio, los de Tintín, que nada tienen que ver con el rigor que se le conoció de defensa en el Barça de Cruyff. Dónde se tendrá que meter ahora ese lumbrera (dicho esto con ironía) de secretario técnico que se marchó a Eindhoven para ficharle nada más destituir a Quique, en uno de los relevos más desafortunados que ha conocido este estrambótico fútbol español. Ganar la Copa no es consuelo cuando el descenso, infierno por el que no ha pasado el Valencia desde hace más de dos décadas, es una amenaza real y cercana. Y peores son las sensaciones que transmite un ¿equipo? al que no se le conoce patrón de juego, que casi nunca pone más entrega que el enemigo (véase, el Athletic) y que siempre se cansa antes que el rival. El legado de Koeman, capaz de hacer campeón a un equipo y convertirlo, al mismo tiempo, en un solar.

En los pies de Oliveira

Ricardo Oliveira metió al Betis en Champions con un esprint goleador, corría mayo de 2005. Con dobletes como los del sábado se dispone ahora a salvar al Zaragoza. Es recomendable ponerse en las manos, o más bien en los pies, del delantero brasileño.

Hasta Alves ensaya las jugadas

Emery, ese científico de los banquillos, ensayó una y mil veces la jugada del 0-1 en el Pizjuán. Saque de banda rápido y centro al área. Eso sí, seguro que no tenía previsto el rematador: Dani Alves. Hasta los rivales se ponen de su parte.

Ya no valen ni los sermones

El sermón de Javi no surtió efecto y el Murcia saltó al césped con los brazos bajados. Cambian los tiempos, tanto que a los futbolistas no le afectan las broncas. Aunque esté en juego una cosa tan seria como el descenso.

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