Un don para encontrar estrellas

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Cuatro décadas dedicadas en vida y alma al Real Madrid, por muy lejos que se trabaje de la Casa Blanca, son suficientes para llevar tatuado a fuego este equipo. Esto es lo que le ha ocurrido a Joaquín García, Nito para los amigos. Sus vivencias, descubrimientos y anécdotas podrían ser suficientes para escribir un libro. O una colección. Y es que este ojeador alicantino fue el mentor de una lista interminable de jóvenes talentos que terminaron vistiendo la elástica madridista. Un hombre entrañable, de Torrevieja, amigo del alma de Santiago Bernabéu. Fue el eterno presidente, mientras entablaban una de sus numerosas conversaciones sobre pesca, quien le dio la oportunidad de trabajar para el Real Madrid, y Nito cumplió con creces.
Camacho, Morientes, Chendo, Maceda o Santillana, sólo por citar a algunos, se convirtieron en ídolos de Chamartín gracias a unos informes elaborados por un cazatalentos que siempre ha tenido un don especial para discernir a un buen jugador de una estrella. Aunque se jubiló hace unos pocos meses, este alicantino ni puede ni le dejan desconectar del fútbol. No hay fin de semana que deje de asistir a algún partido de juveniles o cadetes de la zona. Y, si alguien despunta, el Madrid será el primero en enterarse. Nito echa en falta la humildad de antes y no tolera que los representantes engañen a una familia vendiéndoles la gloria y la fama antes de curtirse en el fango. Como dice el propio Nito, "los futbolistas nacen, no se hacen".



