Pablo, Perea y Pernía temen jugar en casa
No se sienten seguros ante las críticas de la afición

La victoria de hace dos jornadas ante al Almería no fue óbice para que tanto Aguirre como los dirigentes del Atlético analizaran los fallos cometidos ante el conjunto almeriense, que fue capaz de hacerle tres goles a los madrileños, aún jugando casi todo el partido con diez y buena parte de él con nueve.
La conclusión a la que llegaron en el Manzanares fue clara. El Calderón pasa factura a jugadores importantes del conjunto rojiblanco, con experiencia, internacionales, pero que acusan la presión de jugar ante la afición rojiblanca. Pablo, Perea y Pernía no se sienten seguros delante de su público. Incluso alguien apuntó en el diálogo entre los representantes del vestuario y los dirigentes, que se sienten mejor jugando como visitantes. En ambientes contrarios, como pudieron ser frente al Racing y Sevilla, a domicilio, ningún problema. En el Calderón, con 54.000 espectadores en las gradas, todos los del mundo.
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Perea fue claro y concluyente cuando acabó el partido ante el Almería. El colombiano dijo ante los medios de comunicación que estaba contento con el 6-3 pero enfadado con su actuación personal. Perea falla el primer balón en el Calderón, escucha los primeros murmullos en la grada y se pone como un flan. Más de lo mismo con Pablo y Pernía. Lo que dijo públicamente Perea lo ha comentado también en la caseta.
Esos problemas en el Calderón lo saben Aguirre, Pitarch, Cerezo y Gil Marín. Durante la semana pasada todos intentaron que los jugadores se sintieran arropados. Que los tres estén tranquilos es uno de los objetivos de cuerpo técnico y dirigentes.



