Primera | Espanyol

Divorcio antes del derbi

Un socio increpó al equipo. Tomás se reunió con Herrera en Sant Adrià. La Curva no irá al Camp Nou

<b>MAÑANA MOVIDA. </b>El equipo aguantó los gritos, Valverde habló con Jarque y Tomás se reunió con Herrera.
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Lejos quedan aquellos días de vino y rosas en los que los aficionados y el plantel iban todos a una, con la Champions como objetivo. Han transcurrido apenas tres meses, pero aquella situación envidiable se ha transformado en una epopeya, un odisea homerística con cualquier rival (Murcia, Racing, Athletic, Osasuna...) capaz de hacer de sirena y despistar a los pericos en su incierto camino hacia Europa, su Ítaca particular.

La derrota del domingo no sólo dejó un escenario incierto, con la Copa UEFA demasiado lejos, seis puntos más el goal average, a falta de seis jornadas para el final. También se evidenció el divorcio entre el equipo y la grada, que fueron del brazo hasta que la segunda vuelta (nueve puntos de 39 posibles) quebró cualquier ambición. Ayer, en el regreso de la plantilla a los entrenamientos, se vivió una muestra más de ese ambiente crispado. Un socio blanquiazul se encaramó a la grada anexa de la Ciudad Deportiva para pedir explicaciones, para increpar a los jugadores que se ejercitaban en el campo 2. "¡Sóis unos sinvergüenzas, no os merecéis el escudo que lleváis!" fueron algunas de las lindezas que profirió sin obtener respuesta. Y tampoco faltó alguna provocación: "¡Valverde, mirame. Sí, tú eres el responsable!".

Este lamentable incidente llegó a la máxima exaltación cuando Carmelo Ruiz, cuidador del césped de Sant Adrià, le pidió respeto y el aficionado se encaró con él, hasta que el utillero Miguel Carrasco apaciguó los ánimos. Minutos más tarde, fue Eloy Pérez, director de la Ciudad Deportiva, el que charló calmoso con el hincha.

Al margen de esta tensión, el entrenamiento discurrió con normalidad. Los futbolistas aparecieron por el césped siete minutos más tarde de lo previsto y se pusieron manos a la obra, señal de que habían mantenido una charla colectiva en el vestuario, alejados de los focos y de los propios socios. De lo que se vio, únicamente destacó el diálogo que Ernesto Valverde mantuvo durante diez minutos con Dani Jarque, sobre aspectos tácticos a corregir. Los titulares ante Osasuna tardaron 50 minutos en retirarse.

No se produjeron después más escenas de divorcio, si bien tampoco aparecieron los hinchas que habitualmente aguardan el autógrafo de sus ídolos a la salida del aparcamiento privado. Sí acudió a esa zona el director general, Pedro Tomás, quien eludió hacer declaraciones. El ejecutivo dejó constar que su visita no respondía a ninguna urgencia: tenía pactada una cita con el director deportivo, Paco Herrera, desde hace semanas, y apenas habló con Valverde. Ya por la noche, Tomás se personó en la reunión de la Comisión Ejecutiva, en Montjuïc.

Y, por si no lo recordaban, el sábado hay un derbi. Otra muestra de la ruptura equipo-afición es que la Curva renuncia a ir al Camp Nou por primera vez. Divorcio a la espanyola.

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"Esto no se ha acabado. Cada vez está más difícil, pero mientras existan opciones tenemos que pelear, y el equipo es consciente. Quedan 18 puntos en juego para luchar por Europa. Claro que es complicado, pero hemos estado en momentos peores. Cuando jugábamos por eludir el descenso, eso sí que era difícil de verdad. Es normal que los socios se quejen, pero queremos cambiar esta relación y comenzar a ganar partidos para ir hacia arriba y conseguir el objetivo que tiene que ser el de ir a Europa".

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