Chaparrón de humildad
El Levante dio toda una lección al prepotente Betis


El Levante se llevó con total justicia y merecimiento los tres puntos ante un Betis espantoso, prepotente y que ni jugó concentrado. Tras conseguir tres victorias consecutivas (ante Osasuna, Barcelona y Zaragoza), menospreció a su rival. Y los valencianos le dieron todo un baño de humildad. Pedro León, a los 52 minutos, anotó el único gol que subió al marcador tras una excelente acción individual. Recortó con elegancia al esloveno Ilic y clavó el balón lejos el alcance de Casto.
Era el justo premio para un equipo humilde, pero honrado a carta cabal, y que merece todo nuestro reconocimiento y el respeto más absoluto. Desde el principio, salió a jugar al fútbol. Nunca se encerró en su área y buscó la victoria con fe y decisión. Desde el primer instante se encontró con un adversario dormido, subidito y sin esa actitud ejemplar que, en las peores circunstancias (y a ritmo del Resistiré del impagable Duo Dinámico) le había sacado del pozo.
Y eso que Delgado Ferreiro impidió que la victoria levantinista fuera más contundente. En la primera parte un remate de Courtois, tras estrellarse en el larguero, botó dentro de la portería. Un gol como la copa de un pino. Lo mismo que otro que anuló a Iborra por un fuera de juego que no fue tras una falta lanzada por Juanma que blocó Casto como pudo. Iborra ya había salido como un avión en busca de un rechace del portero que, efectivamente, se produjo. Otro gol que debió ser válido. Este ha sido el sino del Levante a lo largo de su penosa campaña liguera. Impagos, follones institucionales y lamentables arbitrajes. Todo son problemas en casa del pobre...
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Pero volvamos al minuto 52. El del gol de Pedro León (también fue el autor del tanto que valió la hasta ayer única victoria fuera del Levante, frente al Murcia). ¿Se fijaron ustedes cómo fueron todos a abrazarse, como si fueran un sólo hombre, en los albores de su banquillo? Ese equipo es una piña. Labor, por supuesto, de Giovanni De Biasi (su nombre, por cierto, salió varias veces a la palestra durante la comida de directivas, previa al partido...).
Con un Juanma soberbio en la banda derecha haciendo la vida imposible a Fernando Vega, un colosal Pedro León y un trabajo de equipo solvente, digno y eficiente, el Betis se estrelló. Sus desgracias no quebraron con su actitud indolente de ayer. La lesión de Edu (su mejor jugador) fue un varapalo. Caffa aguantó con un tirón muscular el último cuarto de hora del partido (Chaparro había hecho las tres sustituciones) y tuvo en cabeza el empate. Pero no era el día bético. El Levante, que sólo había sumado fuera cuatro puntos, nos obsequió con una lección de modestia y saber estar. Suspenso para el equipo verdiblanco como la copa de un pino. Por creciditos.



