Riazor tumba a Caparrós
Inapelable victoria local Coloccini, con dedicatoria al utrerano, Sergio y Filipe, goleadores El Athletic, apático y débil Ambos lucharán por la Intertoto


Las miradas del morbo estaban puestas ayer en Joaquín Caparrós, que regresaba por primera vez a Riazor tras su espantada de A Coruña. La verdad es que las filias y las fobias estaban más en el campo que en la grada, porque en el recibimiento al utrerano sólo hubo indiferencia. Ni frío ni calor. Ni odio ni amor. Los seguidores blanquiazules, en una prueba de madurez, demostraron con su actitud que el pasado está olvidado y que importa el futuro, que por cierto pinta muy bien. Después de sufrir lo indecible ahora se mira a Intertoto, que está a sólo dos puntos. Curiosamente ése también será el objetivo de los leones, una vez que la UEFA se aleja en el horizonte. Así, el Depor peleará con Caparrós hasta el final de Liga. Que no falte el morbo.
Lo cierto es que el Athletic mostró ayer su cara mala, más cerca de la de las dos últimas temporadas que la que exhibe este año. Y es que los vascos llegaban a Riazor como el equipo menos goleado de Primera y se marcharon dejando una imagen de debilidad impropia de un grupo curtido. El cortocircuito visitante fue total, y ni el extraño invento de Caparrós de sentar a Aitor Ocio para sacar a Muñoz y situar como central a Javi Martínez, sirvió para poner en jaque el dominio local.
Y eso que el partido comenzó con igualdad, imperando el orden y el respeto al rival sobre el atrevimiento. Sergio y Yeste se presentaban como directores y buscaban la batuta del balón para mover sus orquestas. Iraola y Koikili cerraban las bandas a Lafita y Wilhelmsson, y las referencias para buscar el ataque tenía nombre propio en los dos bandos: Llorente y Xisco. Ambos son jóvenes, ambos eligen siempre la jugada correcta, ambos aguantan perfectamente esperando la llegada de los refuerzos, pero ambos se fueron sin marcar (Xisco podría haberlo hecho, pero Sergio no le cedió el penalti).
Los tres tenores.
La orquesta blanquiazul, que apunta ahora hacia Europa, resurgió con el sistema de los tres centrales, y ayer, como en una ópera perfecta, los tres tenores aparecieron para fabricar el primer gol. El gol que daba los 43 puntos y con ellos, la salvación y la renovación de facto de Lotina. Tras un falta lateral que sacó Sergio, Pablo Amo (1) cabeceó al corazón del área; Lopo (2) prolongó también de cabeza y Coloccini (3) batió a Armando en una jugada que resume la clave de la resurrección del Deportivo y la indolencia que ayer mostró la defensa del Athletic.
La celebración del tanto desató a Coloccini, que se fue a celebrarlo ante el banquillo del Athletic. No señaló a Caparrós, pero tampoco hacía falta. El central, que había sugerido esta semana que el utrerano le tenía manía a los argentinos, habló en el campo. La 'dedicatoria' tenía claro destinatario.
El Athletic intentó reaccionar, e incluso Llorente puso a prueba a Aouate, pero fue un espejismo. En el segundo tiempo adelantó su línea de presión diez metros y se encomendó a las jugadas a balón parado para entrar en el partido. Pero no era el día de los leones, superados en fútbol y ocasiones por un Depor que no para de crecer.
El penalti.
Con todo lo que le llovía al Athletic, el partido no se rompió hasta el 2-0. Un absurdo y quizás discutible penalti de Amorebieta sobre el recién entrado Riki fue la sentencia, una losa demasiada pesada para un Athletic sin identidad. La grada también lo entendió así y por primera vez se pronunció: ¡Que bote Riazor! ¡Que bote Caparrós! Hasta se recuperó la Ola, inédita desde hace casi tres temporadas. Si Riazor respondió, no lo hizo menos la afición bilbaína. Mil incondicionales en las gradas, mil gargantas entregadas en lo bueno y en los malo. Chapeau.
El tramo final dejó un golazo de Filipe que le valió para ganarle una mariscada a Manuel Pablo y De Guzman; dos grandes paradas de Armando; y el cruel poste evitando que Xisco marcase por tercer partido consecutivo. También hubo fricciones. Llorente con Aouate, Taborda con Armando y Riki con Koikili. Choques duros, pero sin mala intención.
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Tercer triunfo seguido en casa
El Deportivo logró ayer su tercer triunfo consecutivo en casa, algo que no ocurría desde diciembre de 2005. Los rojiblancos, que eran el equipo que más tiempo llevaba sin perder, podía ser el Athletic menos goleado desde la temporada 85-86. Sin embargo, cayeron 3-0, la mayor goleada que han encajado esta temporada.



