Caparrós mira a Europa en su regreso a Riazor
Duelo con morbo en una semana de rajadas en A Coruña


Personal e intrasferible. Genio y figura. Un huracán de filias y fobias. Ése es Joaquín Caparrós, que hoy regresa a la que fue su casa durante las dos últimas temporadas. Su paso por el Depor dejó huella, y parte de ella se la recordaron durante esta semana antiguos pupilos como Manuel Pablo y Xisco. Pero quizás Coloccini, que insinuó que el sevillano le tenía manía a los jugadores argentinos, fue el que puso la guinda más picante en una semana de rajadas.
Es un misterio cómo lo recibirá Riazor. Unos recuerdan su espantada cuando todavía tenía un año de contrato. Otros, el rendimiento que le supo sacar a un equipo en demolición. Hoy tendrá el apoyo de la peña deportivista que lleva su nombre. La mejor demostración de los sentimientos encontrados que sigue despertando.
Caparrós regresa además con un Athletic salvado que mira de reojo a Europa gracias a una gran segunda vuelta (21 puntos) y a su seguridad defensiva. Claro que enfrente le espera un Depor que es el segundo mejor equipo de este segundo acto de Liga (23 puntos), que ganando garantizará la salvación y que con los tres puntos adelantará al Athletic.
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Lotina.
Si el partido será especial para Caparrós, todavía lo será más para Lotina. La victoria da la permanencia, y con ella va adosada la renovación del de Meñaka. Atrás quedaron los tiempos de ultimátums, que volaron de Riazor a medida que el Deportivo fue creciendo bajo el paraguas de la defensa de cinco. Es un partido de técnicos. Tres puntos de prestigio personal. Aunque ambos, como buenos amigos que son, siempre lo negarán.



