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Sublime Geta, cruel final

Copa de la UEFA | Getafe 3 - Bayern Múnich 3

Sublime Geta, cruel final

Sublime Geta, cruel final

Memorable partido 114' con diez. De la Red fue expulsado. Golazo de Contra y Ribery forzó la prórroga. Cantada del Pato y dos goles de Toni

El Getafe fue el 2 de mayo, el alcalde de Móstoles, Daoiz, Velarde y Ruiz, Agustina de Aragón, la furia española, el gol de Marcelino, la casta rumana, la dinamita danesa, el tiqui-taca... Ya tocaba la gloria en un partido inmenso, memorable, a punto de sellar la que habría sido posiblemente la hazaña más grande en la historia del fútbol español, pero acabó bañado en lágrimas en el minuto final del suspiro final de una prórroga que empezó celestial y acabó en drama. Todo lo tuvo en contra el equipo de Getafe, el equipo de Móstoles (ahí estaba Iker), el de la zona Sur de Madrid y doy por seguro que de Leganés y que ahí también se lloró de pena como debió hacerlo en la grada Raúl (el chico que creció en la colonia Marconi de Villaverde), el equipo de todos los españoles. Pero el Geta comenzó perdiendo en el minuto seis a un impreciso De la Red por expulsión quizá ajustada a derecho reglamento en mano tras su entrada por detrás a Klose siendo el último azulón, pero pelín excesiva si abrimos debate; se agrupó con orden y se puso por delante con un golazo del rumano don Cosmin Marius Contra; resistió al mando del mediocampista más completo de España que se llama don Francisco Javier Casquero Paredes, natural de Talavera; le llovió una bola de fuego con el gol de Ribery a dos minutos del final que dio paso a una prórroga terrible; puso España en pie con los golazos de Casquero y Braulio y... ahí cantó el Pato ante Toni, qué cantada Dios mío, qué pena.

Porque era el 3-2 y era el Bayern, los tipos con más culo del mundo mundial, que vieron cerveza alemana en el estanque de Abbondanzieri y ayudados por el árbitro suizo, que no vio una falta en la frontal de Kahn cuando subió a por la épica, nos la volvieron a clavar. El puñal se lo clavó Toni al Pato y a toda España. Un respiro y párrafo para el árbitro suizo, que sí, que anuló un par de goles al Bayern también ajustados al reglamento aunque admitamos el mismo debate que la roja a Rubén, pero al final Bussaca fue la garrapata que se coló en lo que tenía que haber sido la fiesta de Getafe, de Móstoles, de Leganés, de Madrid, del Rey, del Príncipe, de toda España.

Partido grande, partido digno de un Rey decía ayer la portada de AS y eso salió, un duelo enorme que midió el orgullo de un equipo campeón enfrentado a la desbordante ilusión del modesto que sabe que está empezando a escribir con letras de oro sus primeros renglones en la historia. La historia alentaba al mítico Bayern, pero la historia tendrá que acordarse siempre de estos muchachos de Getafe que se dejaron el alma, la piel, que murieron en pie con sangre, sudor y lágrimas de la forma más cruel posible. Llevo 31 años en esta profesión y por vez primera escribo con los ojos humedecidos, no me lo creo, no puede ser, que repitan el partido, que la UEFA haga algo, que pasen los dos, que inventen otro reglamento.

Al fondo de tantos sentimientos en los 120 minutos más grandiosos y emotivos que uno recuerda, queda margen para hablar también de fútbol, de la pelota, de la vieja del gran Alfredo di Stéfano que seguro debió pegar un golpe al suelo de rabia con ese bastón de mando que ahora ayuda a caminar al genio. Porque no hay palabras para hablar de Casquero (bueno con el balón, bueno en el corte, duro en las entradas, listo en lo táctico, completo en el otro fútbol, Luis), de Contra, del trabajo del inmenso Celestini, de Cortesenbauer (ahí tienes tu '2' para la Eurocopa, Sabio), del palizón que se dieron Manu y Gavilán, de ese Tena que siempre es el primer bombero que acude con la manguera a apagar incendios, del extraordinario Licht, de Braulio y Cotelo que dieron oxígeno en el segundo tiempo, llegada y hasta un gol del canario y otro que pudo hacer si no se resbala. Por Dios, que no se me olvide ponerme en pie ante nadie vestido de azul.

Dos veces Schwarzenbeck. Pero enfrente estaba el Bayern, un equipo experto y con historia y que olió nervios en De la Red, medio centro de lujo y central readaptado por necesidades del guión que siempre había cumplido, pero que perdió un balón fácil que acabó en gol anulado a Toni y que después vio la roja por entrarle a Klose. Quedaban 84 minutos, una montaña para un equipo cosido con esparadrapos en su batalla ¡51! Se reordenó Laudrup bajando a Contra y trasladando a Cortés al centro de la defensa, pero no iban 20 minutos y la segunda en la frente, la lesión muscular de Uche. Y vuelta a empezar con el capitán Belenguer y sus molestias en el peroné que van y vienen al campo. Fabuloso otra vez el gol del rumano y un segundo tiempo por delante que acabó a dos minutos del final, como siempre acaban estos tíos del Bayern, con el tanto de Schwarzenbeck (no, aquello fue al Atlético, este zapatazo miserable lo hizo un francés). El final está contado porque este drama había que empezarlo por el epílogo. El Geta se ganó el corazón de España, pero yo acabo y sigo llorando ante el ordenador.