"Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid", nuevo grito de guerra azul
La Copa, reto para olvidar al Bayern
Toni puso un final trágico al mejor partido de la historia del Getafe, pero ni aún así pudo quitar la sonrisa y el orgullo de la afición getafense. Unas mil personas se concentraron en La Cibelina para dar las gracias a su equipo por el titánico esfuerzo hecho por los jugadores de Michael Laudrup, que jugaron casi 120 minutos con diez jugadores.
Los aficionados del Geta no pararon de gritar y jalear a sus futbolistas en la fuente emblemática de la capital del Sur de Madrid. Y por allí apareció, como uno más, el alcalde de Getafe, Pedro Castro, que estuvo varias veces con las lágrimas a flor de piel al oír a sus convecinos.
No se podrá bañar en La Cibelina, como prometió en AS ayer si el Geta llegaba a la final de la UEFA, pero quiso agradecer con su presencia el apoyo que en la ciudad se está prestando al equipo en esta temporada.
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Todos lamentaban la desgraciada expulsión de De la Red, nada más comenzado el encuentro, y la mala suerte de Pato cuando el partido agonizaba. Pero no cabían los reproches para nadie. Todo lo contrario. La exhibición ante el campeón alemán sólo merecía admiración y, además, aumentó si cabe el optimismo de cara a la final de la Copa que el miércoles disputará ante el Valencia en el Vicente Calderón.
"Sí, sí, sí nos vamos a Madrid!", era el cántico más repetido por los aficionados azulones en una noche que fue muy larga, porque después de las emociones vividas en el Coliséum era difícil conciliar el sueño y por eso los bares aledaños se llenaron para que los orgullosos aficionados azulones brindarán por lo vivido y por lo que viene.




