Getafe se engalana y viste de azul ante su noche más grande
El Bayern devolvió 800 entradas

La ciudad se viste de azul para recibir a los bávaros y Getafe en pleno se vuelca con su equipo. Desde las ventanas ondean las bufandas, los niños pasean enfundados en su equipación azulona y los coches acompañan con el claxon a los getafenses que pasean con banderas en las inmediaciones del Coliséum. Ayer, fueron muchos los incondicionales que se agolparon a las puertas del estadio para hacerse con alguna entrada de las 800 devueltas por el Bayern.
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En el interior, el presidente de la Federación de Peñas, Mateo, coordina la colocación de los globos que teñirán de azul un Coliséum repleto. "Aún no nos lo creemos y tendrán que pasar varios años para entender la magnitud de todo lo que estamos viviendo", sentenció fatigado por los preparativos del partido contra el Bayern y la inminente final de Copa. Junto a él, Isabel trabaja sin descanso repartiendo las piezas de ese gran mosaico azul y Mari Carmen, perteneciente a Doña Romera, la única peña de las 17 azulonas exclusivamente de mujeres, confiesa: "No recuerdo un partido en el que haya disfrutado más que el 4-0 al Barcelona en Copa", una gesta que se acerca a su sueño de esta noche. Por si acaso, La Cibelina se prepara.
Los aficionados más veteranos como Manuel Hernández, socio número doce y uno de los fundadores del antiguo Getafe, o José Gutiérrez, azulón desde hace 37 años, sólo recuerdan un ambiente similar cuando aquel equipo se midió en Copa al Barcelona de Johan Cruyff en 1978. La ciudad se paralizó y un partido de fútbol logró vaciar fábricas y colegios. Ayer, la marea azul inundó las calles de una ciudad que derrocha ilusión y optimismo.



