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Alves arrolla al Villarreal

Primera | Sevilla 2 - Villarreal 0

Alves arrolla al Villarreal

Alves arrolla al Villarreal

morenatti

El sevillista aleja a los amarillos de su sueño liguero

El poder de Alves y el instinto asesino de Luis Fabiano acabaron con la asombrosa proyección del Villarreal, incapaz de superar el test de grandeza que la competición le planteó en Nervión. El Sevilla recuperó su perfil más ambicioso, el de los tiempos exitosos, para acabar con la inercia perdedora que le empujaba hacia el precipicio. La genialidad del Villarreal desapareció y con ella, parte del sueño que abonaron los de Pellegrini esta semana. Aunque tropezar en la lucha por la Liga nunca puede ser un descrédito.

Jiménez apostó muy fuerte por una alineación que irritó a muchos aficionados. Decidió jugar con Luis Fabiano solo en punta, colocó a Fazio de pivote y sacó a Renato de las sombras para que sorprendiera entre líneas. El pichichi abrió el marcador, el argentino ofreció una lección de madurez en el arte de cortar y oxigenar y Renato se reinventó. El brasileño despertó del letargo y recordó al estiloso segunda punta que Juande Ramos elevó a los altares. La cuestionada decisión de Jiménez tuvo recompensa y, claro que sí, a él le pertenece parte del éxito.

Aunque fue la prueba de carácter la que desniveló la balanza. El Sevilla mantuvo siempre un punto de agresividad más elevado, fue un equipo más redondo. La mezcla de intensidad con la sangre de Alves cerraron las opciones del aspirante al título. Godín no pudo con la presión y le abrió la barrera de la autopista a Luis Fabiano, que no desaprovechó un voleón dirigido del mago Alves. Gonzalo tuvo que dividirse para acudir a todos los frentes.

En el centro, el equipo perdió parte de sus armas. Eguren y Senna sufrieron ante Fazio y Keita. Ahí murió el Villarreal. El pozo de las ocasiones se vaciaba por esa zona. Sólo Cazorla se mantuvo vivo, convirtiéndose en la única opción real de peligro. Pires se dedicó a las pinceladas, Rossi limitó su actuación a un tiro lejano y Nihat se hundió en el gafe que le acompaña siempre que se enfrenta al Sevilla. No hay razones lógicas para explicarlo, pero es cierto que algunos equipos provocan pesadillas. Algo así le sucede al turco con los sevillistas, a los que jamás les ha marcado un gol.

Este dibujo se mantuvo intacto durante todo el encuentro. El Sevilla presionaba, atacaba, creaba ocasiones de gol y... las fallaba. La producción se duplicó en la segunda parte, pero sólo sirvió para que Diego López destacara entre sus jugadores. El guardameta retrasó la sentencia final. Pellegrini tiró de Cani y Matías Fernández para encontrar alguna salida, pero el panorama no cambió.

Los locales mantuvieron firme el ritmo, gracias al empuje de la maravilla Alves. Keita, a puerta vacía, se desplomó y no pudo finiquitar un arranque de raza. El campo parecía inclinado hacia la portería de Diego López y todo acabó con el penalti a Navas y el gol de Kanouté. El Villarreal congeló su gran sueño. La gloria se le escapó entre las manos, ante un renovado Sevilla que anuncia que dará guerra hasta el final.