Deivid, cara y cruz
El delantero brasileño adelantó al Chelsea marcando en su portería y después lo arregló con el golazo de la victoria turca. Los ingleses pudieron sentenciar en la primera mitad y lo acabaron pagando en la segunda. Habrá tensión en el partido de vuelta.

Victoria imprevista en estos cuartos de final de la Champions. Si ayer el Barcelona y el Manchester dieron dos lecciones de cómo ganar fuera de casa en la Liga de Campeones (uno sufriendo y el otro basado en la fortaleza defensiva) esta noche le tocó al Chelsea demostrar cómo perder un partido cuando lo tienes en el bolsillo.
Los ingleses salieron a jugar como saben, mucho contacto físico, mucha presión y mucha contundencia arriba. Los de Avram Grant no cambiaron el guión de lo que suelen hacer en la Premier League, y al principio les resultó porque en el primer tiempo no hubo ni rastro del Fenerbahçe agresivo y tosco que eliminó al Sevilla.
Volkan Demirel demostró que es un buen portero, más allá de las 'cantadas' que ofreció hace un mes en el Pizjuán. Si no hubiera parado lo que paró esta noche, posiblemente estaríamos hablando de una derrota sonrojante del Fenerbahçe. Sobre todo destacó en un trallazo que le sacó a Drogba cuando el balón se colaba prácticamente por la escuadra.
El Chelsea perdona en la primera parte
Las ocasiones inglesas se sucedieron durante toda la primera mitad. La primera clara acabó en gol, cuando un centro de Malouda fue despejado de aquella manera por Deivid, y el balón se acabó colando en su propia portería.
Pero hubo más: un disparo de Essien -pedazo de futbolista- que explotó en el larguero, las continuas internadas de Malouda y Joe Cole, el mencionado trallazo de Drogba... Se olía el segundo tanto 'blue', pero entre la inspiración de Volkan y la poca puntería de los delanteros se llegó con un 0-1 al descanso que podría haber sido 0-3.
El Fenerbahçe disfrutó de unos minutos de oxígeno gracias a que los ingleses bajaron el pistón. Los de Zico terminaron la primera mitad pisando el área de Cudicini, algo que no habían hecho en todo el encuentro, y empezaron el segundo acto de la misma forma.
Remontada para soñar
El Chelsea tardó en darse cuenta de que la excesiva relajación suele convertirse en malas noticias, y efectivamente el empate turco acabó llegando. Un pase frontal de Mehmet Aurelio muy mal defendido lo aprovechó Kazim Kazim, que acababa de entrar, para fusilar a Cudicini y volver loca a la grada.
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Entonces fue cuando empezó a verse un partido verdaderamente de Champions, con dos equipos volcados en busca de la victoria, sin prisioneros, solo víctimas. Y los dioses del fútbol decidieron ofrecer un regalo a Deivid da Souza, convertido en el villano de la noche tras el gol en propia que adelantó al Chelsea, enganchó un tremendo zurriagazo desde 30 metros que reventó la escuadra de Cudicini.
Al final, victoria merecida para un Fenerbahçe que peleó hasta el final, no así el Chelsea, que pudiendo haber resuelto la eliminatoria en la primera media hora tendrá que jugar en Londres sabiendo que el empate les echa de Europa.



