Oxígeno para Bechan
El holandés y Jaume marcaron. El Córdoba, superado


Con 31 jornadas disputadas, la clasificación pone a cada uno en su sitio aunque a veces, en una confrontación directa las fuerzas de los rivales se igualan. No fue el caso del partido de ayer. El Hércules ganó porque fue ligeramente superior. Es un equipo al que le cuesta generar juego cuando no está Tote y que, en defensa, recibe demasiados goles absurdos. Sin embargo, a base de coraje y unión va sacando los puntos para lograr la permanencia de manera holgada. El triunfo le da oxígeno pero tampoco hay para más: décimos, ni fu ni fa.
El Córdoba, por su parte, ayer garantizó a sus aficionados que sus corazones van a sufrir hasta el final para lograr seguir en Segunda. Comenzó bien, sorprendiendo al Hércules en la presión. Pero en una categoría tan igualada como es ésta, conceder dos goles seguidos como los de ayer, son sinónimo de derrota. En el primero, tras un buen caracoleo de Ismael, la defensa le dio todo el tiempo del mundo a Bechan para controlar en el área pequeña y marcar. El holandés respiró y explotó de alegría tras una semana en la que el club le quiso rescindir su contrato.
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A renglón seguido, Diego Jaume entró muy solo en una acción de estrategia. Los de Jémez estaban avisados y no lo supieron parar. El Hércules había aprovechado la candidez cordobesa para irse 2-0 al descanso sin haber hecho demasiados méritos. La consigna de Goiko en el descanso fue clara: sin concesiones y a aprovechar las contras. Pero sus hombres no le hicieron caso ni en una cosa ni en la otra. De lo primero, se encargó Javi Moreno de corroborarlo. Doble remate andaluz y el orondo delantero la metió en la jaula. Y lo de matar los contraataques tampoco se cumplió. Antes del 2-1, Sendoa tuvo el 3-0, solo ante Iglesias, pero tiró al muñeco. También Ismael pudo sentenciar pero se empeñó en parar un balón en la línea de gol en lugar de empujarla. Vélez también la tuvo pero acabó en el suelo y pidió penalti.
Y como el Hércules se empeñó en desperdiciar ocasiones, el Córdoba se animó a intentar el empate, algo que no habría sido ilógico visto el currículum que tenían uno y otro. Arthuro estuvo cerca. El Hércules ganó pero su técnico no se libró del Goiko vete ya.



