Nàstic: Toché y hundido
Locura en el añadido: empate grana y victoria soriana

El Numancia está hoy un poquito más cerca de Primera y el Nàstic, de Segunda B. Todo gracias a un encuentro de fútbol absolutamente loco, que terminó por decantarse -como suele ocurrir- hacia el que mejor le pintan las cosas en el campeonato. En el caso que nos ocupa, el Numancia. ¿Mereció la victoria? ¿Meritó mejor suerte el Nàstic? Probablemente, y por raro que parezca, la respuesta a esas dos preguntas sea un sí.
El conjunto numantino mereció, en efecto, la victoria. Y la razón es simple: creyó en ella incluso después de recibir el mazazo del 1-1 en el 92'. Pensó, con acierto, que si en dos minutos de añadido le habían empatado, en los dos que quedaban el triunfo era posible. El fútbol, además de fútbol, es fe. Y el Numancia la tuvo.
También el Nàstic, pues sin ella difícilmente hubiera empatado en el penúltimo suspiro. Pero no creyó que su rival aún la conservara en el último. Craso error. Doloroso error, pues esos puntos que se escapan le condenan a una situación ya a todas luces límite. Ahora sí está de pleno en el descenso y con un calendario que da miedo. Tras el Numancia, toca visitar al Sporting.
Pese a empezar por el desenlace, el partido tuvo un inicio y un nudo. El Nàstic empezó como suele: dormido. Y casi le cuesta un gol a los 30 segundos. Bolo cazó un balón y no marcó porque Roberto es muy bueno. Ahí despertaron los locales, que hasta manejaron el partido con prestancia. El trío Medina-Diop-Buades funcionó bastante bien, pues el Numancia se enredó en esa telaraña. Al equipo le sigue costando horrores marcar, pero daba la sensación de que con paciencia llegaría. Pero lo que llegó fue un despiste monumental y un gol del Numancia.
Con Felipe peleándose con el mencionado trío, al conjunto de Arconada sólo le quedaba buscar los balones largos. Y en uno de esos, y tras una notable pifia de Tortolero, llegó el gol. El central dejó correr una pelota que siempre debió despejar. Del Pino, atento a la jugada, le ganó la espalda hasta a su propia sombra y adelantó al Numancia. Era un golpe duro para el Nàstic, pero lo peor estaba aún por llegar.
Locura.
El corazón del Nàstic amendrentó al Numancia, que incomprensiblemente fue cediendo más y más terreno. Los 90 minutos terminaron, pero quedaba aún un partido de 240 segundos. Y eso, por raro que parezca, es mucho. De entrada, el Numancia consintió el empate en el 92'. Arconada se resistía a esa rotunda realidad y sacó a Toché. Y del 92' al 94' gozó de dos ocasiones. Una la salvó Roberto. La otra la clavó, dejando al Nàstic... Toché y hundido.
Arconada
"Es el clásico partido en que se te queda la cara de tonto. Pienso que merecimos más, el equipo trabajó muy bien, pero no pudo ser. No sé que tiene que ocurrir para que ganemos un partido".
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Ferrando
"Esta victoria nos deja un poquito más cerca de Primera. Tuvimos algo de ansiedad. El Nàstic jugó la verdad es que muy bien, nos complicó y logró que cometiéramos errores. Por suerte, ganamos".



