Laporta quiere forzar que Ronaldinho no juegue más
Brasil también le aparta y no le citará para ir a Pekín

Ronaldinho Gaúcho se ha convertido en la principal obsesión del presidente Joan Laporta. Este ha filtrado noticias, ha comentado aspectos de la vida privada del futbolista (dando luz verde a lo que hasta ahora eran prohibitivos off the record) y parece convencido de que el que considerado crack pierda la poca reputación que conserva. La idea es emitir un constante golpeo a su figura, hasta el punto que se convierta en una erosión interminable y acabe de quebrar su futuro en el Camp Nou.
Los bofetones públicos a Ronaldinho sirven para ocultar muchas cosas, entre ellas los complejos del club y la mala temporada del equipo: eliminado de la Copa, a cuatro puntos del Real Madrid en el campeonato doméstico y con el cagómetro en marcha ante el partido del martes en Gelsenkirchen ante el Schalke. Así, Laporta ha encontrado en las molestias del futbolista la excusa perfecta para poder ahondar en las miserias de Ronaldinho. Cuatro semanas consecutivas sin entrar en una convocatoria sirven para afrontar un partido, son la excusa perfecta para asegurar que el brasileño se está apartando de sus responsabilidades; otras voces afirman que el mandamás del club, diga lo que diga y en el idioma que prefiera, trata de arroparlo ante el pueblo, cuando su idea sería la de no ver más a Ronnie con la camiseta del Barça, la misma que hace dos años lució para conquistar la segunda Copa de Europa de la entidad.
Ronaldinho sigue en silencio. Hace demasiados meses que no acude a la sala de prensa del club para expresarse. Posiblemente siga evitándolo para no caer en la tentación de decir cosas que ahora le perjudicarían, así que toma el silencio como su forma de comunicación y la calma como la expresión a sus sensaciones.
Debate y la CBF.
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Con todo esto, la Barcelona culé se rompió en dos frentes: los que fanatizan las palabras presidente y no quieren ver más allá sin pensar en los intereses creados, y los que siguen confiando en la recuperación del crack; es decir, Laportistas contra los que añoran a Sandro Ro sell, hombre que consiguió que en 2003 firmara por el Barça y no se acomodara en los millones que estaban dispuestos a darle en Manchester o en el Santiago Bernabéu.
A todo esto, en Brasil el diario Estado do Sao Paulo publicó ayer que Carlos Dunga, seleccionador brasileño, también quiere participar en la guerra. Por ese motivo, la Confederación Brasileña de Fútbol está dispuesta a prescindir de Ronaldinho en los Juego Olímpicos de Pekín. Así, el brasileño no será citado entre los tres futbolistas mayores de 23 años que serán elegidos en busca de la gloria del oro. Hace tiempo que el que fuera medio de contención y capitán de la verdeamarelha le quitó los galones y el brazalete de capitán al crack y ahora parece dispuesto a arrimar el hombro en la idea de Laporta, que no es otra que tratar de que Ronaldinho no vista más la camiseta del Barcelona.



