Soria queda a 27 puntos
El Nàstic debe ganar al líder si no quiere más líos

Cantaba Gabinete Caligari no hace tanto, "voy camino Soria, tú hacia dónde vas?". Si nos fijamos en cómo están las cosas en la clasificación, Numancia y Nàstic lo van teniendo claro. Los primeros van directos al ascenso y los tarraconenses, al descenso.
Nada más y nada menos que 27 puntos separan a dos equipos que explican a la perfección el misterio de la Segunda División. El dinero cuenta, pero menos que en Primera. Lo importante son los bloques, no los nombres. Y el Numancia tiene mucho de lo primero y al Nàstic le sobra algo de lo segundo. En el caso del conjunto de Arconada importa el qué más que el cuándo. Ascenderá sí o sí, lo de menos es si lo hará en abril o en junio. La situación es parecida a la de hace un par de temporadas, sólo que con los papeles cambiados. En la 2005-06 el Nàstic recibía al Numancia siendo virtual equipo de Primera. Ganó y a la jornada siguiente ascendió en Jerez. El parecido es razonable, pero si se comparan las trayectorias de ese Nàstic y del actual Numancia nada tienen que ver. Con Luis César se empezó a pensar en el ascenso como una posibilidad real transcurridas varias jornadas de la segunda vuelta. El Numancia de Arconada lleva toda la temporada arriba, fallando poco o nada. Contrariamente a lo que suele ocurrir en la vida, le brillan más las virtudes que los defectos. Sus números son categóricos: 18 partidos ganados, seis empatados y tan sólo seis perdidos. Curiosamente, falla mucho más en casa que fuera, pues sólo cayó una vez lejos de Los Pajaritos. Y eso es, precisamente, lo que más temen en Tarragona.
Porque además viene herido: la semana pasada tropezó en casa contra el Celta (1-2) y Arconada montó en cólera, llegando a acusar a sus hombres de prepotentes. Por eso es más temible este Numancia que no uno que hubiera pasado por encima del Celta, otra víctima más de la política de los nombres por el bloque.
En Tarragona aguarda un Nàstic decepcionante que esperaba remontar el vuelo frente a los equipos de abajo, pero que sigue con un ala en Segunda y otra en Segunda B. Ahora le toca seguir luchando por la permanencia, pero con los de arriba, hoy con el Numancia y la semana que viene con el Sporting. César Ferrando dibujó en Albacete un sistema de tres pivotes que duró 56 minutos: y sí, el equipo se le aguanta, pero supone una clara renuncia al ataque. Porque el Nàstic, por suerte o por desgracia, no es el Barça. No tiene a Bojan, ni a Etoo, ni a Henry, ni a Messi... Total, que Ferrando podría repetir ese esquema con el único cambio de Miku por Moisés, hombre que conecta más y mejor con la grada que Antonio Calle.
Los peligros.
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Ambos equipos corren riesgos esta tarde. El Nàstic debe estar en el partido ya desde el calentamiento. Una primera mitad como la protagonizada ante Las Palmas podría provocar una bajada de telón escandalosa (por lo que le puede hacer el rival, se entiende). Lo del Numancia puede ser más psicológico que futbolístico. Del mismo modo que se entra en un momento dulce de juego y resultados es fácil caer en uno amargo de consecuencias impredecibles.
Arconada se agarrará hoy a su bloque (del que saltan por sanción Nagore y Boris) para sumar otros tres puntos que le hagan olvidar lo de la semana pasada y así poner las cosas en su sitio. Ferrando anda en algo más complicado: intenta que sus figuras acudan en coalición a los partidos. Porque, no nos engañemos, si así hubiera sido desde el principio, el de hoy sería un encuentro entre el primero y el segundo.



