Bandrés protesta en la FEF y apela a la afición
Se quejó ante Villar y Arminio y pide un "lleno" frente al Almería
Después de sus declaraciones contra el arbitraje y los medios de comunicación nacionales en Villarreal, Eduardo Bandrés ratificó ayer sus palabras antes de la junta directiva de la Federación Española de Fútbol en Madrid y después, puertas adentro, se quejó del trato al Zaragoza ante Ángel María Villar, presidente de la federación, y Victoriano Sánchez Arminio, el máximo responsable de los árbitros. Bandrés, sin embargo, apeló al zaragocismo para "olvidar" Villarreal y generar un "espíritu positivo" y un lleno en La Romareda el domingo, en el decisivo choque con el Almería.
El presidente del Real Zaragoza no quiere que ni el equipo ni su gente incurran en un dramatismo excesivo que desvíe la atención. El partido del domingo tiene una importancia máxima en la salvación y el club quiere que tanto el equipo como sus aficionados construyan optimismo y entusiasmo alrededor del juego del Zaragoza en Villarreal: "El equipo ha cambiado y ha contagiado a la afición, así que tenemos que olvidarnos de estas cosas y estar con el Zaragoza, como se hizo contra el Atlético. Me gustaría que La Romareda se llenase el domingo otra vez. Ya sé que es Domingo de Pascua y que mucha gente estará fuera por las vacaciones, pero estoy seguro de que nuestros seguidores lo van a dar todo", dijo el presidente del Zaragoza en declaraciones a Ser Deportivos, de Radio Zaragoza.
Bandrés reclamó todo el protagonismo en la reunión celebrada ayer por la junta de la RFEF en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, en Madrid. Su reventón dialéctico tras el partido del Madrigal generó una onda expansiva el domingo y llegó hasta la mañana de ayer, cuando todos los periodistas lo rodearon a la entrada de la sede de la federación. Bandrés ratificó sus palabras del domingo: "Seguimos pensando lo mismo: fue un arbitraje que perjudicó claramente al Zaragoza. En nuestra situación nos preocupa muchísimo porque determina la clasificación y no estamos para regalar nada". Bandrés no cree en la mala intención arbitral, pero sí en que ciertos "climas de opinión" generados desde la Prensa madrileña o barcelonista influyen "en el subconsciente" de los árbitros.
Luego, ya en la reunión, volvió a ser protagonista. Aunque no estaba en el orden del día, la polémica en torno al Zaragoza fue puesta sobre la mesa y Bandrés se quejó ante Villar y Sánchez Arminio: "Lógicamente no voy a comentar conversaciones privadas, pero he hecho llegar el malestar del Zaragoza a las personas correspondientes", se limitó a comentar. "No sé si estas cosas sirven para algo pero había que hacerlo", explicó el presidente en referencia a lo que él entendía como un mandato tácito del zaragocismo: "Queremos ser portavoces de lo que sienten nuestra afición".
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Autocrítica. Todos los informativos locales y nacionales volvieron a mostrar a Bandrés, cuyo ataque en Villarreal mezcló la frustración por el arbitraje de Álvarez Izquierdo con el tratamiento informativo que se dio en la Prensa nacional a las palabras de Paredes sobre Agüero la semana anterior. También por un reportaje de Cuatro, previo al choque del Barça, que recordaba el amago de espantada de Etoo para dibujar La Romareda como un campo racista y agresivo. Ayer, preguntado precisamente por un informador de Cuatro, Bandrés matizó: "Hubo un reportaje que no nos gustó, pero ya recibimos disculpas y ese asunto está zanjado".
Eduardo Bandrés matizó hasta donde pudo la responsabilidad de los medios en la desastrosa trayectoria del Zaragoza: "Primero fue lo del Barcelona. Luego, tras el partido con el Atlético se habló de Juanfran, de Paredes y de su dureza no uno sino varios días. Lo dije por todo eso, porque se generan climas de opinión que nos perjudican, pero no porque crea que hay una persecución contra el Zaragoza -razonó Bandrés-. Nosotros tenemos que ser autocríticos y nuestra situación no tiene nada que ver con esto".




