El Levante se desfonda
Los granotas están desahuciados. Están, como mínimo, a 21 puntos de salvarse cuando restan 30 por disputar, por lo que el sueño es ya una utopía. El calendario, que no afloja, pasa factura a una plantilla corta, maltratada por los árbitros y la inoperancia de los que mandan.

Hartos de los vaivenes de Villarroel y el Consejo
Por si la batalla en lo deportivo no fuera bastante complicada, los jugadores están hartos de la inestabilidad que impera en el club desde que arrancara la temporada. La plantilla sólo lucha ya por su profesionalidad y por buscar una buena salida en el mercado, pero el futuro del club es desolador, lo que resta motivación a los hombres de De Biasi. Las palabras de Courtois la semana pasada fueron demoledoras. "Ojalá todo salga bien, pero soy un poco pesimista. Tengo poca esperanza en los asuntos del Ayuntamiento y todo eso. Espero equivocarme, pero creo que vamos a seguir teniendo sorpresas malas. Llevamos ocho meses liados con los temas de los pagarés sin que haya habido una solución. No me extrañaría nada que Villarroel se quedara en el club, aunque me da igual. Estamos hartos de palabras, queremos hechos", manifestaba. Los jugadores han aguantado de forma estoica los impagos (algunos han sido incluso desahuciados o han tenido que vender sus propiedades), las mentiras e incluso los sms del ex presidente. Pese a los intentos del Consejo por convencer al equipo y los peñistas, hay muchas dudas sobre que Villarroel abandone para siempre. La mecha de la paciencia de la plantilla empieza a ser demasiado corta.
Un calendario muy duro terminó hundiéndolos
El Levante se había revelado como uno de los equipos más competitivos de la segunda vuelta y, de hecho, en los primeros siete partidos sumó 11 puntos de 21 posibles. Sin embargo, fue más un espejismo que una posibilidad real de acercarse a la salvación, puesto que los granotas hicieron los deberes con nota en 'su' Liga pero les superó el calendario en cuanto éste se endureció. Así, los de De Biasi sumaron triunfos importantes contra Murcia, Osasuna y Zaragoza e igualaron con Racing (error garrafal del árbitro al señalar un penalti de Descarga sobre Duscher) y Mallorca. Pero Barcelona (5-1), Sevilla (2-1) y Atlético (3-0) fueron demasiado para la escuadra de Orriols que, para más inri, tiene que recibir a un fortísimo Villarreal este domingo y, posteriormente, viajar a Almería. Por último, hay que recordar que, en las últimas dos jornadas, un Valencia que podría estar jugándose la vida visitará el Ciutat y, como remate a la temporada, los granotas acudirán al Bernabéu, cuando la Liga todavía no está definida. El Levante tiene, en estos momentos, 19 puntos y está a 13 de la salvación. Sólo para sumar a los 40 debería lograr 21 de los 30 que restan por disputar, aunque la sensación general es que, en esta campaña, la permanencia podría estar más cara, en torno a los 45 puntos. Casi imposible.
Los árbitros no tienen miramiento con ellos
La ya de por sí mala relación del Levante con el estamento arbitral -es lo que se deduce del injusto trato que le dispensan- y el hecho de que esté desahuciado en la clasificación, parece haber dado carta blanca a los colegiados para equivocarse en contra de los valencianos. Pese a que los de De Biasi cayeron de forma contundente en el Calderón, Álex Geijo volvió a ser víctima de un derribo dentro del área con el marcador 0-0, esta vez en una acción de Pernía. Teixeira Vitienes no consideró castigarlo como pena máxima, con lo que abortó un hipotético 0-1. Y, todo ello, después de marcharse al limbo otro penalti en el Pizjuán siete días antes y de los consabidos errores ante el Racing y Athletic. El Levante se temía este tipo de actuación en el Manzanares después de la semana de presión a la que fue sometido el estamento arbitral por un supuesto trato desfavorable al 'Kun' Agüero. Por si fuera poco, el conjunto azulgrana acudió al feudo rojiblanco descabezado, con De Biasi en la grada por los dos partidos de sanción que le impuso Competición por llamar "hijo de p... y sinvergüenza" al colegiado frente al Sevilla. Unas palabras en caliente pero desafortunadas, aunque es curioso que una patada como la de Quique Álvarez a Robben sólo fuera castigada con un encuentro.
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La escasez de efectivos les trae las lesiones
Gianni de Biasi se presentó en el Vicente Calderón con una convocatoria en la que sólo había 13 futbolistas de la primera plantilla, además de Saúl. La salida de Viqueira, Savio, Riganò, Cirillo y Storari en el mercado de enero ya dejó corto de efectivos al equipo y las lesiones le han puesto la puntilla a los granotas. Y es que los pocos efectivos, unido a que el técnico italiano ha exprimido a los futbolistas con los que tenía más confianza, ha pasado factura al estado físico de los jugadores. Los últimos en caer fueron Álvaro, con problemas en la rodilla tras forzar en el Sánchez Pizjuán, y Courtois, que se unen a los ya lesionados Félix Ettien y Tommasi, que no volverá a vestir la camiseta azulgrana, al menos esta temporada, puesto que termina contrato. A esto hay que unir el hecho de que Arveladze, aunque tiene el alta médica, no está apto para jugar. Berson, pieza fundamental en el centro del campo, fue a Madrid recién superado un fuerte esguince en el tobillo, mientras que cada sesión de entrenamiento hay muchos jugadores con problemas físicos, como fue el caso de Descarga, Javi Fuego, Riga y otros en los últimos días. El poco margen que tiene De Biasi para realizar ajustes en el once y la discreta calidad media de la plantilla hace muy difícil ganar partidos y soñar con la permanencia.



