Primera | Vigesimoctava jornada

Multifútbol

Horas de sonrojo para la afición bética, que vivió un nuevo episodio vergonzante con el botellazo a Armando. Tiempos de reflexión para el Madrid tras perder en A Coruña. Cambio de ciclo en ese Barça al que ni la derrota blanca espoleó ante el Almería. Y apasionante la Champions: ganaron Villarreal, Atlético, Sevilla y Espanyol.

Armando
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Caída de Galácticos, caída de Fantásticos.

A aquellos Figo, Zidane y compañía nunca les gustó el apodo de Galácticos. Durante los últimos estertores del florentinato algunos incluso la tomaron con la etiqueta: "Lo de Galácticos nos perjudica". Ahora la historia se repite en Can Barça. Henry y Ronaldinho vuelven a renegar de un mote, Los Fantásticos esta vez. Y también se atreven a sugerir que la Prensa es en parte culpable de sus males, como si las palabras debilitaran los cuerpos, como si las críticas deshilacharan los sistemas de juego. Y la razón es otra. Galácticos y Fantásticos son equipos que, como aquellas ciudades egipcias de la antigüedad (Alejandría, Canopo y Heraclión) que se sumergieron bajo el agua víctimas de su propia grandeza (demasiados templos y palacios), no han soportado el peso de tanta suntuosidad resumida en dinero, fama y títulos. Y los apodos, tan pertinentes, no tienen nada que ver con ello.

De la Red: buscando un nuevo Hierro.

De la Red se hornea a fuego lento en ese puesto de central que le ha reservado Laudrup. El danés vivió desde dentro del vestuario blanco la conversión mediocampo-defensa de Fernando Hierro, un caso similar al que ahora le ocupa en el Getafe. A principios de los 90, la falta de centrales sanos obligó al Madrid a retrasar cada vez más frecuentemente la posición del entonces medio malagueño. De la necesidad nació el mejor defensa que ha tenido el fútbol español en los últimos tiempos: intratable por arriba, cacique del área y fuente creativa por su capacidad para sacar el balón jugado. Ante el Racing, De la Red nos recordó mucho a aquel jugador.

Sin Sergio ni Robinho...

Deambuló como un zombi atontado el Madrid por Riazor, ahogado todo el tiempo por dos evidentes dependencias: sin Robinho, que no se encuentra en su mejor momento físico, al equipo de Schuster le falta fantas y cuando no juega Sergio Ramos se le nota demasiado la ausencia de pasión. Tres partidos (Roma, Espanyol y A Coruña) han penado los blancos por las sanciones del camero, 270 minutos echando de menos su fuerza en la banda, su manera de tocar a rebato cuando los compañeros amagan con bajar los brazos, sus ganas de rematar un córner o de mandar al área enemiga cualquier balón que encuentre en su camino. Suelen decir que el talento (que también lo tiene, y mucho, Sergio) no se aprende, que viene de serie desde la cuna. La raza, en el caso de Ramos, nos parece asimismo algo natural.

Castigó a Mestalla y no a Joaquín.

Para Sean Connery, llegar a la cita tres minutos tarde es un gran motivo de seducción, pero a Koeman no se le conquista con retrasos. Ése fue el tiempo de más que tardó Joaquín en presentarse a una charla, y por esa razón Tintín le dejó fuera del once ante el Sevilla. Lo demás lovieron en los resúmenes: primera parte lamentable del Valencia; sustitución (¿o bajada de pantalones?) en el descanso, Joaquín por Arizmendi, y peligro constante durante la segunda parte en la banda del portuense. Muchos aficionados chés se cuestionaban de vuelta a casa: ¿qué habría pasado si Juaqui hubiera jugado desde el principio? Respuesta: que Koeman castigó a Mestalla, no a Joaquín.

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El personaje. Armando

Filósofo visionario, Premio Nobel precoz (lo recibió a los 43 años), el francés Albert Camus vivió sus mayores frustraciones bajo la portería del Universidad de Argelia, club del país donde nació. �Todo lo que sé de moral lo aprendí en el fútbol�, escribiría tras colgar las botas. Tan radical afirmación nos traslada estas horas al Ruiz de Lopera, donde la faltade ética parece haberse convertido en norma por culpa de un puñado de salvajes. Y donde peligra, en la parte damnificada, la mayor aventura de un meta al que la gloria esperó hasta los 36 años.�Yo sé lo que es no llegar a fin de mes�, le dijo Armando a Guasch tras cumplir el sueño de fichar y hacerse con la titularidad en el equipo de su tierra, el Athletic. Después de una vida vertebrada por el fútbol más o menos modesto, de ascensos y descensos, penurias y desahogos. El portero vasco, que juega en el mismo puesto que Camus, tiene derecho a apropiarse de su famosa frase y superar el enésimo botellazo (literal, en esta ocasión) que le ha dado el deporte. ¿De verdad enseña el fútbol algo de moral? A Armando, seguro. Ojalá aprendan algo esos bárbaros, minoría por suerte, que se dedican a tirar botellas y destrozar sueños.

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